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4 septiembre, 2020

“Todo es trampa”, dijo la diputada Gabriela Lena al hablar del funcionamiento de la Legislatura Nacional

La diputada nacional Gabriela Lena (Juntos por el Cambio), se mostró molesta por los entrampados manejos políticos que advierte en la Legislatura Nacional y por la violencia institucional que se vive.

GABRIELA LENA. DIPUTADA NACIONAL

“Todo es trampa”, dijo la diputada nacional Gabriela Lena (Juntos por el Cambio) en el programa EL ESPEJO (Radio Show Chajarí), al tiempo que habló de “votos que se compran” y de artículos entrampados dentro de un proyecto de ley noble. Asimismo, se refirió a la negativa de Juntos por el Cambio de tratar el proyecto de Reforma Judicial de manera virtual y a los tejes y manejes del oficialismo para que la polémica reforma sea abordada de esta manera.

En una extensa charla donde también se abordaron otros temas, se refirió en los siguientes términos.  

– ¿Dónde están las trampas?

– Ante situaciones loables y necesarias siempre nos ponen alguna trampa. Por ejemplo, nadie puede estar en desacuerdo con la Moratoria, cuando hay sectores comerciales que hace seis meses no trabajan y no han podido pagar sus impuestos a la AFIP. Pero en la Moratoria nos pusieron una moratoria a personas jurídicas en quiebra sin solución de continuidad, que son aquellas empresas que no tienen bienes, que no tienen empleados y que no tienen posibilidad de seguir funcionando. Sabemos que esto tenía nombre y apellido: era la empresa Oil Combustibles de Cristóbal López y Fabián de Sousa, que son todas causas vinculadas al gobierno kirchnerista. Estas cosas nos pasan en absolutamente todas las leyes que hemos sancionado. Son paquetes en donde no nos podemos negar a cosas que un montón de gente está esperando como una moratoria, pero también nos meten un artículo donde nos matan.

– ¿No existe posibilidad de no aprobar esos artículos entrampados?

 – Nosotros en la Cámara de Diputados somos 116 diputados de Juntos por el Cambio, 119 diputados del Frente de Todos, pero en el medio tenemos unos 26 o 27 diputados que pertenecen a los partidos provinciales, que son los que definen, los que terminan negociando con los gobernadores. Muchos nos han acompañado cuando hemos pedido sesionar para tratar algunos DNU del Presidente, sobre todo de restricciones al manejo de los fondos por parte del Jefe de Gabinete sin acuerdo de la Legislatura y demás. En esto hemos tenido el acompañamiento de los socialistas de Santa Fe, de la izquierda, de algunos diputados que ingresaron a la Cámara representando a Lavagna cuando fue candidato a presidente, pero bueno, tenemos un montón más.

– ¿Hay votos que se compran?

– Eso lo hemos visto en la cara.

– ¿Cómo fue?

– Terrible. Hay un diputado que yo no lo quiero, que es un diputado mendocino, José Luis Ramón. Es el presidente de uno de los bloques que tiene ocho diputados. Obviamente siempre vota con el oficialismo. Tiene la banca muy cerca de la mía y ahí vemos los manejos de Máximo Kirchner y de Carlos Heller cuando van a tratar que vote determinadas cosas… A parte es una persona que tiene un doble discurso, habla de una manera y luego actúa de otra.

– ¿Dentro del reglamento no hay sanciones para este tipo de conductas?

– Está previsto, lo que pasa es que es difícil de probar, más en este momento.

– ¿Hay violencia institucional en la Legislatura?

– Es un momento especial para todos y también para las instituciones que tenemos que reorganizarnos para poder funcionar. Cuando empezó el aislamiento obligatorio el Poder Legislativo estaba cerrado. Esto originó que hagamos una movida con los senadores y diputados de Juntos por el Cambio para presentarnos y obligar a que las sesiones se realicen, que el Congreso de la Nación no esté cerrado y no sigamos con Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). Te estoy hablando de fines de marzo de este año.

Logramos implementar las sesiones semipresenciales; definimos que las sesiones iban a ser consensuadas y vinimos funcionando así: se terminaba el plazo y lo prorrogábamos hasta que finalizaba el plazo.

El problema que tenemos ahora es que como quieren tratar la Reforma Judicial -que tuvo media sanción en el Senado- y no es de consenso porque los diputados de Juntos por el Cambio manifestamos que no vamos a votar a favor, nos llamaron a una sesión virtual para el martes 1 de septiembre con la firma del presidente del Frente de Todos, Máximo Kirchner y algunos partidos provinciales. Pero nosotros no acordamos ese protocolo, no acordamos ese funcionamiento… El tema es que, si nosotros aceptábamos (el martes) sesionar de manera virtual, automáticamente nos habilitan para sesionar así con la Reforma Judicial.

Cabe aclarar que a raíz del problema que explica la diputada nacional Lena, el martes 1 de septiembre en que se trataban dos proyectos de amplio consenso como la emergencia turística y la pesca ilegal en el mar argentino, el clima estaba sumamente caldeado y dividido. Finalmente, el oficialismo avanzó con la renovación del protocolo de las sesiones virtuales argumentando que la mayoría de los bloques -menos uno Juntos por el Cambio- y de los diputados estaban de acuerdo. El oficialismo finalmente logró sesionar, pero Juntos por el Cambio anunció que recurrirá a la Justicia para impugnarla.

– ¿En qué beneficia al oficialismo que la Reforma Judicial se la trate de manera virtual?

-Las sesiones virtuales son difíciles de llevar. En la sesión presencial uno habla mirándose a los ojos, tenés un contacto con tu compañero de banca, podés consultar de una manera directa… En la pantalla todo es diferente y además los tiempos son diferentes: tenemos tres minutos para hablar y expresar una idea que a veces no es fácil cuando los temas son complejos. En nuestro caso a los tres minutos nos cortan el micrófono. No pasa lo mismo con los diputados justicialistas. Y, además, en un proyecto como la Reforma Judicial, que tiene tantos puntos con los que no estamos de acuerdo, no lo podemos tratar de manera virtual. Por otra parte, son tantas horas que es imposible que la conectividad aguante. Si se te corta al momento de la votación, te quedás sin votar.

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