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18 julio, 2022

Diferencia entre celos y envidia

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No es lo mismo celos que envidia. Aunque se parezcan, son fenómenos emocionales diferentes que a todos nos pueden recorrer en algún momento de nuestras humanas existencias. No podría decir cuál es mejor o peor. Pero puedo decir que ninguno de ambos es psíquicamente saludable. Aún así, son experiencias altamente probables de recorrer en algún tramo del camino.
Los celos tienen un condimento amoroso, que se da en función de alguien más. La envidia por otro lado, tiene un condimento más bien destructivo. A veces celos y envidia se confunden, se solapan o se fusionan entre sí, entonces resulta difícil identificarlos. Aparece la “exclusividad” como un elemento que juega distinto en una u otra situación.
En los celos alguien necesita que otro le provea de algo en forma exclusiva, porque teme perderlo o teme que alguien “mejor” se lo lleve. Es un afecto desmesurado, que no habla tanto de la intensidad del amor que pone en juego el celoso, sino más bien de su falta de amor propio. Una falta que se quiere cubrir, exigiéndole a ese otro que la rellene a cualquier costo.
En la envida, en cambio, hay alguien que no necesita que otro le provea de algo, sino que necesita “exclusivamente” ver que ese otro, no lo tenga más. Es también un afecto desmesurado, pero desde el rencor. Un rencor que necesita satisfacerse, gozando de la imagen de la otra persona perdiendo.
Quien cela necesita asegurarse de ser el único que tiene eso que tanto necesita tener. Y está alerta, vigilando que nadie se lo quite. Quien envidia necesita asegurarse que el otro pierda, eso que ya tiene. Y está alerta esperando, imaginando, deseando que eso suceda.
¿En qué mecanismo hay más “toxicidad”? Cada uno sacará su propia conclusión en función de su experiencia personal. Pero de seguro, quien asoma siempre en esos caminos, es la pulsión de muerte. Esa que todos, de alguna u otra manera, llevamos dentro.
Texto de Sebastián Escobar – Consultor Psicológico.
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