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21 abril, 2021

La voz es la manera en que el alma vibra… y una herramienta de poder

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La voz es un sello personal, algo que nos hace únicos porque no hay dos voces iguales. ¿Qué factores confluyen para crear esa identidad? ¿Qué dice nuestra voz más allá de las palabras? ¿Por qué es una herramienta de poder? ¿Qué indicadores pueden marcar que hay un problema?

PAOLA SILBERMAN. Licenciada en Fonoaudiología, terapista gestáltica, docente universitaria, reikista, realiza entrenamientos en espiritualidad femenina, es tallerista y facilitadora en dinámicas participativas.

Por Claudia Cagigas

Cuando el movimiento, el pensamiento, la emoción, el sentir, la historia personal confluyen, se integran, la voz fluye de determinada manera. “Es algo increíble como aclararnos, aclara la voz y muchas veces aclarando la voz me aclaro”, dijo la fonoaudióloga Paola Silberman en el programa EL ESPEJO (Radio Show Chajarí). “Vibramos siempre desde el alma, pero a veces vibramos en armonía y otras no. Cuando no vibramos en armonía, se provoca ruido”, agregó. Así las cosas, la voz también es una herramienta de poder que sirve para convocar al otro, para seducirlo, para persuadirlo, para confluir o, por el contrario, para alejarlo, para causar rechazo.

“Yo prefiero hablar de vosz (con s y z) porque connota al ser y al ser sonoro. Somos al mismo tiempo que hablamos. Somos cuerpo, emoción, pensamiento. No somos concientes de eso todo el tiempo, a veces estamos en piloto automático, pero igual vibramos –el tema es cómo-. Y ahí es donde la terapéutica cobra un gran valor para ayudar al otro a descubrir ese ser sonoro que es: ver qué lo lleva hacia la armonía y qué lo lleva hacia el ruido; qué lo lleva hacia el silencio o qué lo lleva hacia el no poder dejar de decir, porque la voz expresa mucho más que las palabras”.

Paola Silberman es Licenciada en Fonoaudiología, terapista gestáltica, docente universitaria, reikista, realiza entrenamientos en espiritualidad femenina, es tallerista y facilitadora en dinámicas participativas. Desde esta formación interdisciplinaria aborda el fascinante mundo de la voz.

PAOLA SILBERMAN. “Vibramos siempre desde el alma, pero a veces vibramos en armonía y otras no“.

El poder de la voz

Hay voces que tiene el poder de calmarnos y otras de crisparnos… Es un efecto como de diapasón, de vibrar con el otro, “porque los cuerpos que vibran, al encontrarse con otras vibraciones, vibran con las que son afines, es decir, con los que comparten armónicos. Elegimos los sonidos que son armónicos a nosotros, que son afines”, explicó Paola Silberman.

La voz es un instrumento de poder porque, bien utilizada, puede ser un instrumento de persuasión. Pero, en definitiva, su llegada o no al otro, depende de si vibra afín a quien escucha.

No hay voces repetidas y cada uno de nosotros somos un mundo de voces porque “mi voz de hoy no es la misma que tenía a los tres años” y, además, “hay momentos en que vibro con más intensidad, otras en que vibro más en el silencio (porque el silencio también tiene sonido)”.

¿Construido o genético?

Hay voces que parecen obedecer a un patrón genético familiar, porque suenan parecido. Atendiendo a esto, ¿es la voz algo construido o dado? Silberman respondió que “un poco y un poco. Por un lado, en una familia tenemos características físicas parecida que hacen que la voz resuene de determinada manera, y por otro lado vamos tomando la música, la manera, la cadencia, el gesto musical del entorno. Entonces podemos decir que hay instrumentos dados pero que luego vamos construyendo la propia identidad sonora”.

Está demostrado que las emociones se contagian. Por ejemplo, “en algunas familias o sistemas hablar fuerte es parte de la cultura y en otras hablar fuerte es interpretado como violento… Cómo nos hablamos, de qué hablamos, cuál es la emoción que predomina en ese sistema, si está naturalizada la queja, si está naturalizada la alegría, si está naturalizado el enojo, todo eso nos constituye”.

¿Se puede intervenir la voz y la emoción?

Al igual que lo que ocurre con la voz, “podemos intervenir la emoción, pero no podemos detenerla. Es decir, si estoy enojada no tengo el interruptor… la emoción ya se gatilló. Lo que sí puedo es ver qué hacer con ese enojo, como puedo gestionarlo, pero en la voz el enojo ya se notó”, explicó la fonoaudióloga.

Por otra parte, “los nudos emocionales por resolver, se traducen en la voz y pueden provocar nódulos en las cuerdas vocales. Hay voces que no están vibrando en su frecuencia porque, por distintos motivos, se tuvieron que readaptar. Quizás, de chico, a alguien le decían que tenía voz de pito o lo que fuere y esa voz se fue colocando en otro lugar que no es en el que debería estar y eso puede provocar lesiones”.

Problemas/síntomas

Cuando aparece algo que se sostiene en el tiempo, que no lo puedo modificar y lo empiezo a padecer, hay un problema que se manifiesta en un síntoma. Por ejemplo, cuando alguien quiere hablar más fuerte y no puede porque la voz no le alcanza y si quiere forzarla un poquito se agota; un docente que quiere dar clases y no se lo escucha porque no tiene volumen y no puede modificar eso.

“Cuando aparece una incomodidad o cuando no puedo manejar las variaciones que aparecen de la mano de lo emocional -según el síntoma y según el tiempo- hay que hacer una consulta con el otorrinolaringólogo para ver qué pasó, por qué la voz ya no es lo que era, si está el problema en el instrumento o en la manera en que está vibrando o en muchas otras dimensiones del ser porque son muchas dimensiones que hay que tener en cuenta. Puede ser que esa persona esté cursando una hipoacusia y no tenga un buen feedback de su voz, o puede ser que tenga un problema respiratorio… Es decir, se abren miles de preguntas y posibilidades. Yo con los pacientes abro preguntas, no certezas. Entonces se hacen las interconsultas necesarias, sea con el psicólogo, el alergista, el fonoaudiólogo…”, concluyó Paola Silberman.