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4 julio, 2023

Educar emocionalmente es la clave para entender lo que nos pasa y prevenir conductas disruptivas

La educación emocional es una herramienta pedagógica que ayuda a mejorar las habilidades emocionales para vivir más plenos y conscientes de lo que nos pasa. En esta nota, el Lic. Carlos Sigvardt, explica de qué se trata y brinda tips sobre lo que podemos hacer como padres.

CARLOS SIGVARDT. “Enseñamos cómo funciona el cerebro, cómo funcionan las emociones, qué nos pasa cuando pensamos de determinada forma”.

Por Claudia Cagigas

La educación emocional es el mejoramiento de las habilidades emocionales para sentirnos mejor. No es una actividad terapéutica sino pedagógica, que pretende mejorar las habilidades emocionales. “Enseñamos cómo funciona el cerebro, cómo funcionan las emociones, qué nos pasa cuando pensamos de determinada forma, qué nos pasa cuando pensamos de otra forma, qué nos pasa cuando somos optimistas, qué nos pasa cuando somos pesimistas, qué nos pasa cuando estamos tristes. Y eso tratamos de enseñarlo más que nada en el ámbito escolar desde muy temprana edad, porque consideramos que cuando una persona adquiere esas habilidades emocionales desde muy pequeños, cuando llega a la edad de más confusión, que es la adolescencia, esas herramientas emocionales sirven para transitarla mejor”, dijo el Licenciado Carlos Sigvardt, vicepresidente de la Fundación Educación Emocional.

Entrevistado en el programa EL ESPEJO (Canal 2 de Itel y Radio 91.9), Sigvardt recordó al creador de la Psicología Positiva, Martín Seligman, quien en su paso por la Facultad advirtió que “en ningún momento escuchó hablar de felicidad, sino de síntomas mentales -locura, fobia, esquizofrenia-. Seligman pensó cómo ayudar a la gente para que no llegue a esos síntomas y se dio cuenta que la clave está en educarlos emocionalmente”.

El ataque por angustia o por sentirse acorralado

Sigvardt parte de la premisa que los medios donde viven y nacen nuestros niños condicionan, pero no son determinantes porque existe la escuela. La escuela es la posibilidad de mostrar que otras realidades son posibles.

“Siempre digo que la violencia no es escolar sino social y desemboca en la escuela. Un chico a veces no puede decir ´mirá Carlitos hoy no tengo un buen día, por favor no me molestes’, porque no tiene las herramientas para poder expresarse de esa forma. Entonces, cuando se siente angustiado o acorralado ataca por una cuestión instintiva. Y ese ataque puede ser verbal, físico o molestando”.

Tras muchos años en el trabajo con niños y adolescentes, Sigvardt sostiene que nuestros estudiantes duran, crecen, aguantan, permanecen, pero no son considerados por los demás. “Uno es considerado por los demás cuando le prestan atención. Entonces, ante la falta de atención, la forma más directa que a veces tienen es comportarse de una forma disruptiva para tener la gracia de que alguien los reprenda, porque los niños no distinguen entre caricias positivas y caricias negativas”.

Caricias negativas versus caricias positivas

Las caricias negativas son el reto, la penitencia, la amonestación y las caricias positivas son los abrazos, las caricias, los besos, las ponderaciones, las palabras cálidas. “Hay niños que crecen con esas caricias negativas que producen dolor y llega la adolescencia y tienen que elegir entre el dolor que producen esas caricias y la nada. Entonces eligen el dolor porque es lo que conocen, y lo replican en la familia que conforman y en sus hijos”, dijo. ­“Ahí tenemos que revisar esto que decía Napoleón: para educar un niño tenemos que empezar 30 años antes, educando a sus padres. Por eso proponemos la Ley de Educación Emocional para docentes, para estudiantes, pero también la escuela para padres es necesaria”, sostuvo.

Mirá la entrevista completa a Carlos Sigvardt.

Tips para padres: cinco formas de brindar amor

Carlos Sigvardt mencionó cinco formas, cinco herramientas infalibles para brindar amor a nuestros hijos:

  1. La palabra. “Te quiero mucho, sos muy importante para mí… La ponderación positiva del niño es vital, porque las palabras construyen realidades. No debemos hablarle de forma peyorativa porque en eso lo transformamos. Por ejemplo, un niño de 5 a 10 años roba, pero no con un afán delictivo; roba y se deja descubrir para recibir esa caricia negativa. Entonces, si el padre o el docente le dice ‘sos un ladrón’, el chico empieza a trabajar de ladrón, pero si le dice robar está mal y a mí me da mucha pena que vos lo hagas, le está enseñando. Nunca hay que adjetivar a la persona sino cuestionar la acción: lo que hiciste está mal, pero vos no sos eso, porque sino, en eso lo transformo”.
  2. La caricia, el abrazo, el beso. El abrazo libera endorfinas -que es la morfina natural-, calma el dolor. Son grajeas de afectividad diaria. El adolescente a veces reniega, pero las necesita.
  3. El servicio hacia los demás. “Siempre les digo a los jóvenes que no es obligación de ´la vieja´ que la casa funcione, sino que lo hace por amor. Cuando uno ayuda al otro, ama y no hay nada más saludable que ayudar”.
  4. El tiempo. “Si uno ama a una persona, está mucho tiempo con ella y si no estoy, la extraño porque la amo”.
  5. El presente, el regalo. “Si amo a alguien, le regalo algo para que me tenga presente”.

Todos necesitamos ser amados, pero tenemos una carencia emocional de poder expresar lo que sentimos. “Un caso típico es la pareja: a veces no fracasa por falta de amor sino por falta de entendimiento, porque no supieron decirse qué necesitaba uno del otro”, sostuvo Carlos Sigvardt.

¿Qué propone la Ley de Educación Emocional?

La Ley de Educación Emocional presentada en la Legislatura Entrerriana hace varios años, propone la enseñanza de la educación emocional en las escuelas de manera sistemática, como una materia más, en todos los niveles, a partir del nivel inicial.

También plantea que los profesorados tengan un espacio curricular, para que el docente recién graduado cuente con herramientas emocionales.

“Esto es de muy bajo costo de aplicación, porque el recurso humano lo tenemos. Falta la decisión de empezar a implementarlo de manera sistemática”, sostuvo Sigvardt. “El bullying, la drogadicción, el embarazo no deseado, el abandono escolar serían los síntomas de los que hablaba Seligman. Nosotros tenemos que trabajar para que eso no ocurra y para que eso no ocurra tenemos que enseñar y contener emocionalmente a las personas”.

Lamentablemente, el proyecto de ley de educación emocional tiene media sanción del Senado entrerriano desde 2021 y está en Diputados, pero no está siendo tratado. Corre peligro de archivarse.