Certificados SSL Argentina

TITULOS: Petrona en mi alma: una historia de amor que supera la ficción Leer Más

TITULOS: ¿Sufriste un accidente y te quedaron miedos? ¿Están alterando tu vida? Leer Más

TITULOS: ¿Qué pasó, donde viven muchos de los “personajes” de Chajarí? Leer Más

TITULOS: “Uno tiene que trabajar con su violencia, con su sed de venganza para que los hijos no se conviertan en eso” Leer Más

TITULOS: ¿Qué es PERVERSIÓN? ¿Puedo estar con una persona perversa sin darme cuenta? Leer Más

23 agosto, 2023

Club de Salud y Bienestar en Chajarí, para aprender hábitos saludables

19

Es un programa gratuito de tres meses, en el que profesionales de Puiggari enseñan un estilo de vida saludable apoyados. En esta nota de EL ESPEJO, charlamos con Melisa Steckler.

MELISA STECKLER. Kinesióloga, Profesora de Educación Física.

Por Claudia Cagigas

Desde julio pasado, cada domingo, diferentes profesionales de Puiggari se reúnen con unos 30 vecinos de Chajarí, para enseñarles un estilo de vida saludable. Apoyados por la Iglesia Adventista del Séptimo Día, tienen el objetivo de transmitir conocimientos de las leyes que rigen nuestro cuerpo, para desterrar hábitos cotidianos que, sin que nos demos cuenta, conducen a la enfermedad. Cuentan con el apoyo de la Municipalidad de Chajarí, quien aporta los insumos para el taller de cocina que forma parte del programa.

No es necesario ser adventista para concurrir a estos talleres, que se dictan en forma alternada en los salones comunitarios de Barrios Tacuabé y Los Trifolios, sino tener ganas de aprender formas saludables de conducir nuestra vida.

“Abordamos la salud integralmente, entendiendo que tenemos una parte física, una parte mental y una espiritual. Iniciamos cada encuentro con ejercicios de relajación, explicamos el tema del día y terminamos con un taller de cocina porque la alimentación es una de las diez leyes de salud que abordamos -la más larga en el proceso de cambio-”, explicó Melisa Steckler (kinesióloga, profesora de Educación Física), entrevistada en el programa EL ESPEJO.

La alimentación: libre de carnes y lácteos

Estos profesionales no hablan de dieta sino de estilo de vida. Para lograr un mejor rendimiento y bienestar, consideran que la alimentación debe basarse en frutas, verduras, cereales integrales (arroz, trigo, avena, mijo, cebada, quinoa), legumbres, frutos secos y semillas porque aquí están todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Cada domingo enseñan cómo prepararlos y combinarlos en sabrosos platos, acorde al momento del día (desayuno, merienda, almuerzo y cena).

La ecuación es la siguiente: el 50% del plato tiene que contar con frutas o vegetales; 30% de cereales integrales y el 20% de proteínas.

“La Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el 2015 aconseja suprimir de la dieta embutidos de carne, por la alta correlación que tiene con el cáncer y disminuir el consumo de carnes rojas. Todos los estudios que surgieron desde ese año confirman la relación del cáncer con el consumo de productos que tienen proteína animal”, dijo Melisa Steckler.

El argumento para sostener esta información es que no es lo mismo un animal que se alimenta en el campo, de forma natural, que uno que recibe alimentos procesados o productos que la industria aporta para lograr mayor rinde.

“Con nuestro estilo de vida terminamos sobrecargando nuestros órganos filtros, que tienen la función de limpiarnos y no dan abasto porque todo lo que consumimos es muy tóxico”, sostuvo.

Hacer el cambio no es sencillo. “Lo más importante es la voluntad. El primer paso es adquirir información, porque cuando uno comienza a conocer, va transformando su pensamiento y sus decisiones y reemplaza las cosas que le daban placer por las que hacen bien. Es un proceso que nace en la mente y se traduce en los actos del día a día”.

PODÉS VER LA NOTA COMPLETA AQUÍ.

Temperancia: evitar todo lo que nos hace mal

La temperancia es otra de las leyes de salud. Consiste en evitar todo lo que nos hace mal ((tabaco, alcohol, bebidas estimulantes y drogas) y usar en la justa medida todo lo que nos hace bien (alimentos saludables, trabajo, recreación, relaciones interpersonales) porque ningún exceso es bueno.  Esto implica ejercer dominio propio y tener equilibro en todas las áreas de la vida, para lo cual hay que entrenar mucho.

El agua como fuente de salud

Enseñar a usar el agua interna y externamente para que aporte salud, es otro de los puntos del programa. “El agua nos da salud no solamente tomándola. Podemos usarla de manera externa para ayudar a limpiar la sangre, con técnicas de hidroterapia muy sencillas que podemos aplicar en casa. Por ejemplo, fricciones de agua helada en todo el cuerpo, luego un baño caliente y finalmente un chorro de agua fría. Estos contrastes de frío/calor generan vasodilatación y vasoconstricción y ayudan a eliminar muchas toxinas a través de la piel”.

Aprender a utilizar el aire

En el Club de Salud y Bienestar se enseña a respirar bien.

“A causa del estrés, de las tensiones, de la ansiedad, de la angustia, de las malas posturas o por el uso de ropas apretadas, siempre estamos limitando la función de los pulmones. Entonces respiramos superficialmente con los músculos del cuello y no usamos el diafragma, que es la base de la respiración. Por ejemplo, si observamos un bebé acostado, podemos ver cómo sube y baja su pancita. Esa es la respiración que deberíamos utilizar, pero por malos hábitos, por malas costumbres, dejamos de hacerla. En los talleres enseñamos a realizar una correcta respiración diafragmática y a practicarla tres veces al día -diez respiraciones profundas cada vez-.”, explicó Melisa Steckler.

El ejercicio físico y el sol

El ejercicio físico, en lo posible a la luz del sol, es otro de los pilares del programa. “El ejercicio es una especie de poli píldora para una vida saludable. Lo recomendable es realizar ejercicio aeróbico 30 minutos al día -como mínimo- y dos o tres veces a la semana ejercicios de fuerza. También es importante hacer una parte de estiramiento, porque es lo que devuelve al músculo a su posición inicial, para que no quede contracturado”.

El descanso reparador

Hay ciertos hábitos para que el descanso sea reparador y evitar levantamos más cansados que cuando nos acostamos. “Las investigaciones dicen que para tener un buen descanso hay que dormir entre siete y nueve horas por día. Es recomendable acostarse antes de las 22 horas, porque entre las 22 y las 00 horas se duplica la calidad del sueño y se liberan ciertas hormonas como la del crecimiento, tan importante para los niños. A los adultos esa hormona nos beneficia porque consume grasas y ayuda a mantener masa muscular”.

Respetar las horas de sueño que nuestro organismo necesita también es fundamental porque “las células Natural Killer, que son las encargadas de batallar contra los virus y bacterias y mantener nuestro sistema inmunológico fuerte, se ven disminuidas cuando dormimos menos. Entones, ese día vamos a estar predispuestos a contraer una enfermedad o contagiarnos algo”, dijo Steckler.

Las pantallas son otro factor a tener en cuenta para lograr un buen descanso. “La luz azul que liberan las pantallas inhibe la segregación de melatonina necesaria para dormir y tener un sueño realmente profundo. Se aconseja dejar de mirar cualquier pantalla (celular, televisión, computadora…) media hora antes de ir a dormir, buscar un libro y leer algo que nos de paz para descansar bien”.

Si hay preocupaciones, “desde la neurociencia aconsejan destinar quince minutos a pensar intensamente en eso y pasar a otra cosa. O escribirlas y liberar la mente”.

Relaciones sociales saludables

Mantener relaciones sociales saludables y una actitud positiva es otra ley de salud. “El orgullo que cargamos los seres humanos muchas veces nos impide tener relaciones saludables. A veces no somos conscientes que son amores egoístas y no nos permite dar al otro, porque siempre estamos queriendo para nosotros. En las relaciones somos demandantes, estamos preocupados por recibir y no en dar. Entonces, pensamos la ley de salud desde el principio de dar, siempre buscando el bien. Si recibimos algo negativo de alguna persona, no pensamos que nos está atacando, sino que tiene algún conflicto y buscamos de qué manera ayudar”.

“Puede sonar muy ideal, pero este estilo de vida es integral y abarca la totalidad del ser: cuerpo, mente y espíritu”, concluyó Melisa Steckler sin dejar de destacar la relación con Dios.