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3 agosto, 2020

Red Elástica

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A cuatro meses de estar viviendo lo que nunca imaginamos nos preguntamos ¿hasta cuándo? y respondernos “es parte del autoengaño”. Mientras tanto, los cambios en nosotros se precipitaron y no hay manera de volver a lo que ya fue.

Por: Griselda Hollmann – (Psicóloga Mat. 0278)

 

Cambiamos.

Nos descascaramos y la sensibilidad afloró en esta nueva piel percibiendo con mayor nitidez lo que antes pasaba de largo. El tiempo no paró, lo que se detuvo fueron nuestros movimientos y las molestias que antes saludábamos desde lejos fueron invitadas a pasar incomodándonos. Intentamos sobre adaptarnos, lo que amplió la dificultad para mutar al compás de lo que nos sucedía, distrayéndonos de la toma de contacto.

 

La tarea ahora es darse cuenta de nuevas necesidades. Y eso ocurre cuando le damos lugar al cuerpo físico. Todas las personas tenemos la capacidad de registrar los mensajes que nuestro organismo emite diariamente, es la posibilidad de ser conscientes de nuestro aquí y ahora, de abrir los ojos y atendernos para respetar la sabiduría interna

 

Hay una verdad inminente, y es que ya no podemos sostener aquello que sabemos no cuaja en nuestra vida.

 

Para comprender lo que nos pasa necesitamos prestar atención a las dificultades que nuestro cuerpo nos muestra, hacer lugar a las emociones, conocer nuestro territorio corpóreo que como todo lo que esta vivo cambia con las circunstancias externas e internas.

 

Si reconocemos los cambios internos vamos a recuperarnos sin acción externa, en la medida en que estemos atentos al propio cuidado. Si, por el contrario, en este proceso me desconozco será necesario acudir a una acción externa como la psicoterapia para nutrirme y fortalecerme a través de micro movimientos que permitan reparar eso que se empastó para luego ejercitarme en esta nueva normalidad y vivir los tiempos que corren.

 

Hablamos de un nuevo estado de conciencia. Ya no soportamos la tirantez, el esfuerzo y lo que nos pesa no es. La red que integramos está tomando una nueva forma, elástica, y en esta evolución nos encontramos cortando definitivamente con aquello que tironea, duele o desequilibra.

 

Aparece de manera orgánica mayor necesidad de reposo, conciencia de cuando se abre una situación y cuando es tiempo de cerrarla, cuanto esfuerzo pones para expandirte y para tomar contacto con otros y cuando necesitas retraerte para volver a tu centro.

 

Sintonizar con lo que te pasa e ir al ritmo de tu vida, la tuya, sin acoplarte por miedo a quedar sola. Disfrutar de lo que sí podes, permitiéndote decir que no sin sentirte excluida. Respetar tu transición sin apurar el proceso, aprovechando el contexto, soltando el resultado, sin resignarte.

 

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