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19 diciembre, 2018

Femicidios emblemáticos en Chajarí, historias para reflexionar

 

Femicidio es el homicidio cometido contra una persona por su condición de mujer. Es el asesinato de mujeres por hombres motivado por el odio, desprecio, placer o sentido de posesión.

 

 

Por Claudia Cagigas

Alejandra Natalia Martínez (1998), Olga Zárate y su hija Camila (2001), Camila Silgueria (2010), Alejandra Inchauspe (2011), Clelia Dalmazo de Mouchet (2017),  Marina Soledad Monge (2018), son algunas de las terribles muertes de mujeres en manos de hombres en Chajarí en los últimos años, a lo que hay que sumar el reciente caso de María Leonor Centurión (2018) en Federación y otros tantos que seguramente no están aquí citados. ¿Qué factores se entrecruzaron para que estas muertas horrendas ocurrieran? ¿Qué causas llevan a un hombre a quitar la vida a su pareja, a su hija, a su propia madre…? En EL ESPEJO (Radio Show Chajarí) profundizamos en el tema con la psicóloga Mariana González y con el policía retirado Elbio Cándarle, quien trabajó como perito en muchos de estos casos. También con Gabriela Auri, titular del Área de la Niñez, Mujer y Familia de Chajarí.

 

Alejandra Natalia Martínez tenía 17 años, cuando fue vista con vida por última vez el 12 de diciembre de 1998. La buscaron intensamente durante 32 días, hasta que su cuerpo fue hallado en un monte de eucaliptus de Colonia Belgrano, en una zanja tapada con palos. Se manejaron muchas hipótesis y finalmente se procesó a su padrastro, quien en la instancia de juicio fue sobreseído por falta de mérito. Hasta el día de hoy el caso está impune.

 

ALEJANDRA MARTINEZ. Su muerte aún sigue impune.

 

Olga Zárate y su hija Camila murieron apuñaladas en 2001 también en Chajarí, mientras que su pequeño hijo varón quedó gravemente herido. “Hubo una persona condenada, Sergio Almada, novio de una de las hijas de Olga. Fue un caso terrible, muy sangriento. La madre no murió en el instante, murió en la vereda intentando pedir ayuda”, describió Elbio Cándarle.

 

El 13 de mayo de 2010 Camila Silgueira (4) fue degollada por su padre, Javier Silgueira, quien también intentó matar de la misma manera a su otro hijo de 9 años. La madre de los niños estaba en el hospital cuidando a un familiar cuando ocurrió la tragedia. Por la muerte de Camila y las tremendas lesiones de su hermano, Silgueria fue condenado a prisión perpetua. El caso se encuadra dentro de lo que es un filicidio. Y el filicidio es la forma más cruel que algunos hombres adoptan para vengarse de su pareja: matar a sus hijos.

 

El psiquiata Hugo Leimann Patt (63) asesinó a su pareja, Alejandra Inchauspe (34), el 27 de febrero de 2012 en la vivienda que compartían en Chajarí. La golpeó y le aplicó varias puñaladas. Después del crimen, intentó suicidarse descerrajándose un disparo en la sien, pero sobrevivió. Por el crimen, Leimann Patt fue a prisión perpetua en diciembre de 2013.

 

ALEJANDRA INCHAUSPE. Asesinada en 2012 por su pareja, el psiquiatra Hugo Leiman Patt.

 

Clelia Dalmazo de Mouchet (78) fue asesinada por su propio hijo, Roberto Mouchet (47) de un martillazo en la cabeza en su domicilio de Chajarí. Luego del hecho, el hombre intentó electrocutarse pero se recuperó.

 

Marina Soledad Monge (35) fue encontrada sin vida el 2 de diciembre de 2018, en un camino vecinal de Colonia Brambilla. Según el parte policial estaba en la calle, con la calza que llevaba puesta a la altura de sus rodillas  y múltiples cortes a la altura del cuello y los antebrazos (lo que se podría inferir como defensa del ataque). La misma fuente confirmó que “tenía heridas punzo cortantes de frente, en el tórax, el abdomen y posiblemente también un corte importante a la altura de la carótida, en el cuello”. Por estas horas se aguardan importantes novedades que podrían concluir en la detención de un sospechoso.

 

MARINA SOLEDAD MONGE. Asesinada en diciembre de 2018.

 

María Leonor Centurión (60) fue ultimada de al menos 10 puñaladas el 6 de diciembre de 2018 en Federación. El sospechoso es su pareja, Manuel Lacaze (72). Tras el trágico hecho, el hombre fue internado en el hospital San José de Federación, en calidad de detenido porque también presentaba algunas lesiones en su cuerpo.

 

La mujer como propiedad del hombre

La mujer como propiedad del hombre es una de las características que subyace detrás de todo femicidio. “La maté porque era mía”, se titula un poema de Eduardo Galeano y que citó la psicóloga Mariana González para explicar que durante muchos años la mujer fue considerada propiedad del hombre -y para muchos lo sigue siendo-. “Nuestro país tiene una larga tradición cristiana que deja marcas. Entonces, si lo vemos desde lo religioso, la mujer surge de una parte del hombre, de su costilla, lo que nos hace dependientes y creadas para acompañar a ese hombre que estaba aburrido. Por otra parte, esta frase que dice ‘hasta que la muerte nos separe’ es una condena y una cuestión muy difícil de cumplir. Es una ilusión…”, sostuvo.

 

Por otra parte, “la mujer es acompañada hasta el altar por un varón, que la entrega a su marido. Un hombre que la entrega a otro hombre: dejás de ser mi nena y te cedo a este hombre pero tenés que cumplir ciertos roles…”, agregó Gonzáles.

 

“Por ahí las mujeres solemos ser más machistas que los mismos hombres. Pero esto del privilegio, esto de que sos mía y a partir de ahí yo hago lo que quiera con vos, nos lleva a estas relaciones patológicas y al femicidio”, explicó.

 

Perfil del criminal

MARIANA GONZÁLEZ. “La maté porque era mía…”, es el pensamiento que subyace en el femicida.

“Desde el psicoanálisis trabajamos las pulsiones. Somos seres pulsionales, con una fuerza que nos incentiva a hacer cosas, pero muchas veces apelamos a conductas que no son buenas para sacar esas pulsiones. Las cosas buenas serían, por ejemplo, ir a trabajar, descargarnos en el gimnasio, pintar un cuadro, entre otras tantas”.

 

Cuando algo concluye en un asesinato, “a través de lo pulsional estos hombres habrán manifestado otros síntomas antes de cometerlo, pero tal vez la mujer se sentía muy sola e indefensa para salir de ese espacio enfermo”, argumentó González.

 

Gabriela Auri, titular de Área de Mujer, Niñez y Familia, indicó que estas terribles muertes y, en general, los hechos violentos que están ocurriendo, “nos tiene que hacer pensar en el trabajo hacia adelante, en los patrones culturales que sustentan la violencia de género y la violencia en general”.

 

“Estoy desde diciembre de 2015 en la Dirección. Los hechos violentos existieron siempre, pero creo que ahora hay una mayor sensibilización por parte de la sociedad. Antes estos hechos quedaban en el interior de las familias y ahora las mujeres se están animando a pedir ayuda.  Los femicidios también existieron siempre pero los llamábamos de otro modo, el crimen pasional. Hoy nos posicionamos en otro lugar. La sociedad empieza a marcar un cambio y donde antes mirábamos para otro lado, ahora nos involucramos más”.

 

Mil expedientes, mil pedidos de ayuda en un año

Auri aseguró que durante 2018 su Área interveno en aproximadamente 1000 expedientes, donde no sólo hay casos de violencia hacia la mujer sino también maltrato infantil. De esos 1000 expedientes “hoy hay 603 activos”, sostuvo.

GABRIELA AURI. Titular del Área de la Mujer y Familia de Chajarí.

Se acercan a pedir ayuda mujeres desde los 15 hasta los 60 años. ¿Qué puede hacer el Área? “Acompañamiento, seguimiento de su situación, insistencia con la toma de medidas por parte de la Justicia, evaluación de situaciones que la misma víctima no puede reconocer, sugerencias respecto de medidas coercitivas, acompañamiento económico”, explicó Auri.

 

En al Área de la Mujer trabajan ocho profesionales: tres abogados, tres psicólogos, dos trabajadoras sociales y los operadores de derecho que llevan notificaciones, acompañan o hacen visitas, además de los talleristas.

 

“Dentro del  Área tenemos varios abordajes: hay un grupo de apoyo a mujeres, un grupo de reflexión para hombres que ejercen la violencia, la juegoteca móvil o espacio para los niños y el taller de adolescentes”.

 

Los cambios son lentos porque la violencia hacia la mujer es un problema arraigado en nuestra cultura;  sostenido por creencias cuyas raíces son muy profundas. Sin embargo algo está transformándose y esa violencia está saliendo a la luz desnaturalizándose.

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