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10 octubre, 2017

Cannabis: ¿Una planta condenada que nos atemoriza?

PABLO FARNEDA. “La Constitución de Estados Unidos esta escrita en papel de Cáñamo” -una de las variedades de la planta de Cannabis-.

 

Por Claudia Cagigas

La planta de Cannabis tiene mala fama; quizás porque de ella se extrae la marihuana y por ende se la relaciona sólo con el consumo de estupefacientes o quizás porque otros intereses se interpusieron en la historia. ¿Qué pasó? ¿Por qué una sociedad  hoy le tiene terror a una planta y no a otras que pueden ser tóxicas o alucinógenas? Sobre esta historia reflexionó en EL ESPEJO Pablo Farneda, Licenciado en Comunicación Social y Doctor en Teoría e Historia de las Artes.

 

“La historia de por qué la planta de Cannabis se volvió una planta condenada comenzó en Estados Unidos. El cannabis fue sumamente utilizado por un montón de culturas sudamericanas, americanas, mejicanas y estadounidenses no solo para fumarla sino porque es sumamente dúctil. El Cáñamo (nombre que reciben las variedades de la planta Cannabis y la fibra que se obtiene de ellas) se utilizó durante siglos para fabricar papel -la Constitución de Estados Unidos esta escrita en papel de cáñamo- y se usó durante siglos para fabricar telas. Sin embargo, a lo largo del siglo XX ciertas producciones comenzaron a monopolizar todo y se hicieron tremendas campañas de terror del Cáñamo. Una de las empresas que estuvo a cargo de esa demonización fue una papelera, cuyo dueño era también propietario de los periódicos más importantes de todo el país allá por 1930. Entonces el Cañano era económico y fácil de producir y la empresa papelera pugnó por cortar todos los bosques y hacer otro tipo de plantas porque ésta era competencia”, explicó Pablo Farneda en el programa EL ESPEJO (Radio Show Chajarí), en oportunidad de abordarse el uso medicinal del aceite de Cannabis.

 

CAÑAMO. Una de las variedades de la planta de Cannabis.

 

Siguiendo con la historia, Pablo agregó: “Lo mismo pasa con las telas. En los años 30 se empezaron a desarrollar todos los tejidos sintéticos -nylon, neoprene, todos los derivados del petróleo- y hubo una gran campaña de desprestigio para esa forma de producir más artesanal y de pequeños emprendimientos”.

 

Un tercer factor de desprestigio lo forjaron “las tabacaleras”. “Hoy podemos decir por miles de investigaciones que el consumo de tabaco arrasa con muchas más personas que la marihuana, pero sin embargo a las tabacaleras se les dio vía libre durante todo el siglo XX y estuvieron ocupando el poder en Estados Unidos”, agregó.

 

Finalmente, el cuarto factor de “demonización” estuvo a cargo de “las empresas farmacológicas, interesadas en que la gente compre remedios y no cultiven en su casa”.

 

“Son factores económicos y políticos. También hay un componente racista de parte de Estados Unidos de condenar a la planta porque la consumen mejicanos y negros. Y ese estereotipo sigue hasta hoy, ya que las personas que consumen marihuana quedan socialmente condenadas”, concluyó.

 

Este enfoque histórico sobre los recelos hacia la planta de Cannabis sirve para reflexionar sobre ciertos preconceptos que tenemos incrustados y no nos permiten ampliar la mirada. A la hora de tratarse en el Senado de la Nación el proyecto de ley sobre Uso Medicinal del Aceite de Cannabis, muchos fueron los obstáculos que hubo que sortear y aún hoy, ya sancionada y reglamentada la ley, hay numerosos aspectos que pulir para facilitar el acceso y utilización.

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