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31 enero, 2018

“Algunas veces me diluí en sonido…  sentí que ya no era yo”

 

Ivan Anzil es músico de Chajarí radicado en Buenos Aires. Su alias es Crrraanc!!!! No exagera cuando habla de su fusión con la música. Esta nota abre la puerta a un mundo poco conocido.

 

IVAN ANZIL. Licenciado en Composición, Doctor en Arte.

 

Por Claudia Cagigas

“Me gusta componer, me gusta improvisar, me gusta arriesgar, me gusta interpretar y todo eso lo puedo hacer con la música. En la música encontré que mi ser se diluye en esa inmensidad que es el sonido. Ha habido veces donde directamente sentí que ya no era yo el que estaba tocando teclas, moviendo perillas… no diría que perdí conciencia pero la conciencia se volvió parcial, fluida, despreocupada y se convirtió en sonido. Algunas veces me diluí en sonido, sentí que ya no era yo sino que estaba propagándome con la onda sonora…”, reconoció Ivan Anzil en el programa radial EL ESPEJO (Radio Show Chajarí). Ivan es Licenciado en Composición, Doctor en Arte, músico electrónico, artista sonoro, sonidista para audiovisuales, compositor, vocalista, tecladista, programador y docente. De todo lo que hace quizás lo que más le cautiva es la sensación táctil y audiotáctil que producen sonido y música (uno de sus temas de investigación). Y a eso entrega su vida.

 

La sensación táctil y audiotáctil que producen sonido y música

Su tesis de doctorado versó sobre la sensación táctil y audiotáctil que producen el sonido y la música, en el marco de las fiestas electrónicas de la Ciudad  Autónoma de Buenos Aires. “Todo sonido se produce a partir de un cuerpo que vibra; es como una ola de aire que avanza y retrocede. Cuando el volumen es elevado y está cargado de frecuencias graves, esa energía que se traslada en el aire no solo mueve nuestro tímpano y llega al oído interno sino que impacta en nuestro cuerpo que está lleno de sensores”, explicó. “El efecto de la vibración en el cuerpo no estaba estudiado en el campo de la música; sí en la Medicina Laboral, por ejemplo en las condiciones de trabajo de los colectiveros o de la gente que maneja máquinas pesadas”. A partir de este hallazgo, “sentí que valía la pena empezar a crear música que tuviera en cuenta esta sensibilidad”, porque se utiliza “un estímulo que no es audible, es táctil. Desde esta perspectiva, la música se transforma en audiotáctil”. Y las composiciones de Iván apuntan a esto.

 

IVAN ANZIL. Alias Crrraanc!!!!, produciendo música electrónica en vivo.

 

En defensa de la música electrónica

Ivan Anzil va contra toda hegemonía, incluso la musical. Por eso sus composiciones intentan aportar otra perspectiva, estructuras distintas a las que hemos aprehendido y, en este contexto, la música electrónica le aporta las condiciones ideales para crear.

 

“La música electrónica es mucho más que el punchi punchi e incluso la estética es amplísima. En ella entran todas las músicas: utiliza samples, grabaciones previas de voces de políticos, grabaciones de campo, fragmentos de músicas pasadas, de lo que quieras. Por eso puede incluir parcialmente a todas las músicas y hacer propias características de piezas del pasado, más allá de que las recontextualiza y resignifica”, explicó.

 

“La música electrónica no focaliza en las armonía sino en el timbre, en la textura”.

 

A quienes no estamos familiarizados con la música electrónica, su estética puede chocarnos o no gustarnos. La razón es sencilla: “Estamos acostumbrados a escuchar música de notas, que tienen acordes, melodías y la música electrónica no focaliza en las armonía sino en el timbre, en la textura. En la música electrónica no escuchamos una melodía o un acompañamiento sino todo un entramado musical que a veces, en la búsqueda de esa textura, puede sonar como desafinada”.

 

El gusto se construye con la experiencia

“El gusto se construye con la experiencia y en general nos gusta lo que conocemos. Un profesor nos decía que en nuestro rol de artistas estamos casi obligados a escuchar cosas que no nos gustan porque ahí está lo desconocido, lo que no tiene características que hemos experimentado antes. Es un poco la regla de la diversidad: si hacés siempre lo mismo no vas a aprender nada, la posibilidad de aprender está en lo desconocido”, dijo Ivan Anzil.

 

Todo lo contrario sucede en los medios de comunicación que, por lo general, se basan en la repetición de lo que ya conocemos.

 

La música como terapia

Los alcances de la música son infinitos. “Hay un trabajo sobre problemas neurológicos y sobre Alzheimer. Lo que encontraron ciertos investigadores es que la música ingresa al cerebro por múltiples vías y puede alcanzar zonas del cerebro que aquellas personas que están con enfermedades degenerativas o neurológicas no pueden activar. La música ha logrado despertar a personas que estaban con los ojos cerrados, sin interacción con el mundo exterior. Les hicieron escuchar músicas que tenían vinculación emocional con ellos, con su infancia y empezaron a interactuar con el mundo exterior”, sostuvo.

 

 

Por último, subrayó que “como seres humanos venimos haciendo muchas cosas mal y hay que construir un poco mejor desde lo que creemos que es lo mejor. En mi caso personal, siento que es en el sonido donde encuentro que puedo hacer ese aporte”. Y su aporte no viene solo de la mano de lo electrónico sino también en un amplio rango de estéticas, donde lo folklórico está presente mixturado con tecnología musical. Su alias es

Crrraanc!!!!

 

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