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17 octubre, 2017

¿Qué son las heridas familiares?

 

“La familia está sufriendo un tremendo huracán… Hay un tremendo dolor en el alma de las personas y mi tarea es enseñar a descubrirlo”. Una nota con la Hermana Isabel Margarita Rojas Leiva.

 

HERMANA ISABEL MARGARITA ROJAS LEIVA. Brinda seminarios de sanación interior en varios países de Latinoamérica.

 

Por Claudia Cagigas

Soledad, necesidad de amor, orfandad (aún teniendo padres), situaciones dolorosas irresueltas, falta de tiempo y un mundo donde se ha perdido el horizonte de Dios, son las principales características que reconoce en la actualidad la Hermana Isabel Margarita Rojas Leiva; una religiosa chilena que hace poco visitó Chajarí para llevar a cabo un Seminario de Sanación Interior.

 

En una charla muy profunda en el programa EL ESPEJO (Radio Show Chajarí), Margarita dijo: “Recorriendo muchos países veo la misma situación: la orfandad del hombre… No hay tiempo para compartir, para estar quieto, para sentarse con el anciano o para jugar con los hijos. No hay tiempo para la pareja porque los dos trabajan, van galopando en el diario vivir, preocupados por las cosas que quedaron por terminar o pensando en lo que hay que hacer mañana mientras que el hoy lo están perdiendo…”.

 

Las heridas familiares son las marcas que quedan por algo que pasó en determinado momento de la vida familiar; algo que no pudo ser resuelto y termina enraizando, tiñendo, oscureciéndonos. “La familia es lo más sagrado que tenemos y en esta familia es en donde nos desarrollas como personas. La familia está compuesta por papá, mamá e hijos. Pero a veces pasa que dentro de la familia no se hace vida de comunidad, se vive hacia fuera de la casa, entonces hay una carencia tremenda de amor entre esposo y esposa, una carencia tremenda de la figura de papá y de mamá”, reflexionó.

 

En estos tiempos donde se galopa, “papá y mamá llegan corriendo a la casa, le preguntan a los hijos si hicieron la tarea, los mandan a bañar o a acostarse temprano porque al otro día hay que levantarse temprano y no hay tiempo para los hijos… Entonces, ese dolor que está viviendo el niño y el adolescente son fruto de esa carencia. Los adolescente hoy lo están demostrando por ejemplo con las modas, con la manera de desfigurarse el cuerpo, con la manera de cortarse el pelo, los colores que usan, los tatuajes… están diciendo aquí estoy, existo, están buscando una identidad, porque no tienen la identidad de la casa”, agregó la religiosa.

 

“A esto se suma que hoy en día las personas van detrás de cualquier placer y empiezan los divorcios, las separaciones, las infidelidades. Esto ha existido toda la vida, pero parece que ahora con más fuerza. La familia está sufriendo un tremendo huracán y luego queda todo desvastado”, sostuvo.

 

En este contexto, la religiosa explicó que su misión es enseñar a las personas a descubrir el dolor que guardan en su alma. “En algún momento de tu historia comienza tu dolor y a partir de ahí un montón de comportamientos negativos, de rabia, de venganza, de huida…”.

 

Cuando “hablamos de heridas interiores y familiares también hablamos de personas que han sido abusadas por un miembro de la familia o un allegado. Son heridas que van quedando en silencio y el abusado empieza a padecer soledad, mutismo, timidez. La madre dice que no sabe lo que le pasa a su hijo o hija… pero la hija o el hijo trataron de decírselo y la mamá nunca quiso darse cuenta”, afirmó Margarita.

 

“La sanación interior apunta a dejar que Jesús llegue a tu vida. Mi misión es enseñarte que el Señor quiere sanar de raíz tu trauma, tu dolor, pero para eso tienes que perdonar lo que te tocó vivir… La sanación no provoca dolor en el hombre sino impacto, porque comienza a recordar cosas que no recordaba. Ahí es donde empieza a actuar el Señor tocando la carga emocional instalada en el fondo del corazón y que está tapada por la capa negativa que tenemos”, explicó.

 

Finalmente, Margarita Rojas Leiva reconoció que ella misma debió sanar sus propias heridas para poder expresar con tanta fuerza y emoción lo que hoy predica.

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