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29 junio, 2020

Kaypachawasi: un lugar en Chajarí para el buen vivir

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El antropólogo Luis Capeletti lleva adelante este proyecto chajariense, que tiene que ver con la antropología, la agroecología, la historia y la música para repensar, discutir y llevar a la práctica cuestiones humanas, ligadas fundamentalmente a la alimentación.

LUIS CAPELETTI. ANTROPÓLOGO DE CHAJARÍ. UNE CONOCIMIENTOS ACADÉMICOS CON SABERES ANCESTRALES PARA EL BUEN VIVIR.

Por Claudia Cagigas

Luis Capeletti es antropólogo nacido en Chajarí, pero por varios períodos vivió en Cuzco, Perú. Allí se impregnó de la cultura incaica, para unirla con su formación académica. A partir de esa conjunción, tamizó conocimientos y los plasmó en proyectos que apuntan al buen vivir. Kaypachawasi y LIAnA son dos de ellos. Entrevistado en el programa EL ESPEJO (Radio Show) se refirió a los mismos.

– ¿Qué significa Kaypachawasi?

– Kaypachawasi significa la casa de esta tierra. Wasi es casa en quechua y Kaypacha es uno de los niveles en que se divide el universo según la cosmovisión andina. Según esta cosmovisión, tenemos el mundo de abajo (Uku Pacha), que sería el mundo de las cuevas, de las vertientes; el mundo de arriba (Hanan Pacha) representado por el sol… y el mundo en el que vivimos (Kay Pacha). El Kay Pacha es lo que uno lo de abajo con lo de arriba, es el tiempo de ahora.

– ¿En qué consiste este proyecto local?

– Kaypachawasi, forma parte de LIAnA (Laboratorio de Investigación en Antropología y Agricultura). Es un proyecto que vincula la antropología, arqueología y agricultura. Comprende un predio urbano con un espacio de estudio para generación de talleres, capacitaciones y un huerto de hortalizas, aromáticas, frutales y aves de corral, donde desarrollamos y aplicamos técnicas provenientes de la agricultura ancestral, agroecología, etnobotánica y arqueología experimental.

Es una casa con un huerto; un corral de aves, gallinas y frutales, donde también tengo mi estudio de LIAnA, una biblioteca con bastante material sobre antropología, botánica, agricultura y mucha literatura.

– ¿Dónde está ubicado Kaypachawasi?

– En Doctor Planas y Repetto de Chajarí, pegado a AGMER, Barrio Tropezón.

Ya estuvimos realizando algunas actividades porque este proyecto nació el 1 de agosto de 2018. De todas maneras, sigo dándole forma porque hay mucha gente que se va sumando. La idea es brindar algunos talleres y también generar una feria agroecológica donde podamos intercambiar y/o vender productos ecológicos.

– ¿Cómo se da en la práctica esta fusión entre el conocimiento duro y el conocimiento ancestral?

– No me gusta categorizar demasiado y pensar las cosas separadas, como hizo la ciencia del siglo XX. Eso nos llevó a que hoy concibamos a la psicología como algo diferente de la producción agropecuaria o a la economía separada de la música o que se divida al ser humano como algo cuantificable. Hace más de 2000 años que venimos pensando lo material separado de lo espiritual. Yo prefiero pensar en el todo, tomando mi formación antropológica pero también las cosmovisiones andinas, amazónicas y guaraníes.

No somos cosas separadas, somos una sola cosa dentro de este universo. Estamos acá y ese estar situados implica decidir cómo queremos encarar el buen vivir.

La base del Kaypachawasi tiene que ver con el buen vivir, con pararse en este plano y plantearnos cómo queremos relacionarnos con el medio ambiente, con la naturaleza, con la espiritualidad. Entonces, de alguna manera, Kaypachawasi tiene esas dos vertientes: el conocimiento científico, duro, sistemático que traigo de la Academia y por otro lado los conocimientos ancestrales; que no es necesario ir a buscarlos a Perú porque aquí en nuestra zona los tenemos en nuestra gente, en las etnias que conviven desde el XIX con poblaciones criollas, mestizas, afro, con gente de todos lados.

– ¿Qué talleres y/o capacitaciones se brindan?

– El año pasado he dado algunos talleres de huerta para chicos, me interesa trabajar con ellos porque tienen una apertura mental muy interesante, aprenden muy rápido estando en contacto con la tierra. Para mí, la manera de transmitir es a través del hacer.

Después surgieron otros proyectos. Gente más adulta que necesitaba experiencia para trabajar en la huerta y en la tierra. Y más adelante surgirán otros talleres y capacitaciones vinculados a la antropología.

Me gusta acompañar los talleres con la historia de las plantas, de la tierra, de las maneras de trabajar. Me gusta acompañar con música, yo siembro acompañando con música específica para cada cosa porque eso hace también a una cosmovisión, hace a un contexto, a una predisposición de uno a vincularse con la naturaleza de esas plantas y con el bienestar personal.  Esto de que el contexto de siembra es importante no sólo para la planta sino para toda la estructura de la tierra y uno mismo, lo tomo de la ritualidad andina y guaraní. Hay una cuestión de energía que tiene que ver con el todo, es tratar de entender la armonía que existe con la naturaleza.

Más allá que Kaypacha no va a ser un aporte trascendental en los modos de producción local, sí me interesa presentar una forma diferente de mirar.