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30 septiembre, 2016

El poder de la palabra

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Por Marisa Domínguez

Desde la Antigua Grecia el poder de la palabra es conocido y valorado en cualquier tipo de comunicación. El hombre por años ha necesitado de la palabra para poder comunicarse. Sin embargo, es preciso entender que no es la única manera de expresarnos, ya que la comunicación no verbal es tan, o a veces más importante, que la palabra misma.

Tanto la palabra, como la mirada pueden tener el poder para sacarnos una sonrisa, de violentarnos, de hundirnos en el cuarto más oscuro de soledad o de provocarnos intensos llantos.

Pues algunos piensan que las palabras carecen de significados o connotaciones por sí sola, que solo en el conjunto de un enunciado pueden adquirir valor….

Pero hace falta tan solo pensar en aquellos momentos en donde necesitamos de una palabra, para comprender su peso.

Solo así se entenderá que las palabras pueden bloquear y hasta matar a otra persona. Que son un arma de doble filo y que es preciso aprender a usarlas en el momento justo, en el momento indicado.

 

Con las palabras se puede herir tanto que ya nada volverá a ser igual en la otra persona y el mejor ejemplo sería plantearse un papel, blanco, brilloso, liso, reluciente, que con solo verlo hasta te dan ganas de tomar un lápiz y comenzar a escribir en él y si fuéramos niños traer los colores y fantasear a que somos grandes pintores. Sin embargo, qué pasa si a ese papel lo arrugamos, lo pisamos, lo manchamos… ¿Vuelve a ser el mismo?

La respuesta es no, ese papel jamás volverá a recobrar su brillo, su esplendor, su suavidad y su blancura inquebrantable porque ahora está sucio, arrugado, manchado y pisado.

 

Lo mismo puede suceder con las personas si no aprendemos a usar la palabra y entender que poder tiene cada una de ella al emplearla.

 

Marisa Dominguez es Licenciada en Comunicación Social, oriunda de Concordia, actualmente radicada en Chajarí. Desde ahora es parte de EL ESPEJO y El ESPEJO REVISTA.

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