Certificados SSL Argentina

TITULOS: Gladys Borgo: una mujer que se reconstruyó luego de varias tragedias familiares y un matrimonio violento Leer Más

TITULOS: Los puestos laborales de ordenanzas de escuelas y cocineros son designaciones políticas Leer Más

TITULOS: Violencia laboral: cinco denuncias en el Departamento Federación en el ámbito público y privado Leer Más

TITULOS: ¿Por qué es necesaria un Área de Diversidad de Género? Xiomara Breppe y Sofía Bernárdez cuentan su historia Leer Más

TITULOS: Aceite de cannabis: para qué enfermedades sirve, quienes NO pueden tomarlo, dónde conseguirlo, medidas de seguridad Leer Más

21 septiembre, 2022

Terminar la Primaria de Adultos: de la vergüenza a la autoestima y superación personal

La Escuela Primaria de Jóvenes y Adultos “Ciudad de San Juan” funciona en el edificio de la Escuela Alvarez Condarco. Recibe alumnos a partir de los 14 años de edad que no han podido finalizar la primaria o no la han comenzado. Los interesados pueden ingresar en cualquier momento del año, inclusive ahora mismo. Se analiza cada caso en particular, para adecuar días, horarios y modalidad de desarrollo para que nadie quede afuera. Una nota realizada en el programa EL ESPEJO (Radio Show Chajarí).

ROSANA CONFALONIERI (DOCENTE), ROMINA BENÍTEZ (ALUMNA), MARIANA GALARZA (DOCENTE), ELÍAS PIANA (ALUMNO) Y LOURDES TISOCCO (DIRECTORA), ESCUELA PRIMARIA DE ADULTOS “CIUDAD DE SAN JUAN”.

Por Claudia Cagigas

Llegan con vergüenza. Muchos se sientan en la última fila, con la cabeza gacha, escondiendo su rostro bajo una visera. No se animan a hablar, no pueden mirar a los ojos porque se sienten “disminuidos”. Su valía está quebrada… es que la vida les ha jugado varias malas pasadas y, pese a todo, ahí están, intentando saldar una deuda con ellos mismos y terminar la escuela primaria. Este es el panorama que habitualmente se repite en la Escuela Primaria de Jóvenes y Adultos N°43 “Ciudad de San Juan”, que funciona en el edificio de la Escuela Álvarez Condarco, de Chajarí.

Aunque mucha gente desconoce su existencia, la Escuela Primaria de Jóvenes y Adultos tiene más de 80 años. “Nació en 1940 por una necesidad de los colonos de aprender a leer y a escribir. Ellos, que traían a sus hijos a la escuela, le plantearon al director de la Escuela Álvarez de ese momento, Pablo Rovner, que también querían aprender. Rovner pidió al Consejo General de Educación (CGE) la apertura de una escuela nocturna, cosa que sucedió en abril de 1940”, explicó Lourdes Tisocco, actual directora de la Escuela Primaria N° 43. “En abril de 1940 se le dio el número y no se sabe cuándo se le dio el nombre. Suponemos que fue en 1944, como homenaje al terremoto que hubo ese año en esa ciudad. Sabemos el por qué, no está escrito el cuándo”, agregó.

“No sólo enseñamos lo formal. También ayudamos a fortalecer la autoestima”

La Escuela 43 recibe alumnos a partir de los 14 años sin un tope máximo de edad. Si bien la historia de cada alumno es particular, todas tienen un punto en común: el haber tenido que abandonar la primaria por alguna cuestión que la vida les puso en el camino o no haber podido comenzarla.

“Llegar a la escuela para ellos es difícil, porque piensan que ya no tienen edad y que van a hacer grandes entre sus pares. Pero una vez que comienzan no abandonan, porque se dan cuenta que no es lo que imaginaban, se hacen amigos y se hacen familia”, comentó Rosana Confalonieri, docente de la institución. “Trabajamos mucho en lo que es empoderar a las personas. Alguien que no terminó la primaria no la terminó porque no quiso sino por distintas circunstancias que le tocaron vivir o atravesar, entonces su autoestima viene lastimada. En la institución no solamente enseñamos lo formal sino también sus derechos, a valorarse, los ayudamos a empoderarse, les mostramos el abanico de posibilidades que se le abre finalizando la primaria y comenzando la secundaria. Reforzar la autoestima es vital”, subrayó.

“Lo primero que uno escucha es ‘me da vergüenza señora, no sé si me voy a animar’ y una vez que ingresan al aula, que están un rato, que ven lo que es, se enganchan. Es muy lindo lo que se escucha después y las historias que se desarrollan; cómo se juntan fuera de la escuela, los proyectos que han iniciado luego de todo esto, la ayuda que se brindan entre ellos, es decir, lo que se genera más allá de la parte formal de educación”, agregó Lourdes Tisocco.

La flexibilidad: una característica de la Escuela 43

Si hay algo que caracteriza a la Escuela N°43 “Ciudad de San Juan” es su flexibilidad en todo sentido. Concientes de que los alumnos trabajan muchas horas y además tienen compromisos familiares, se analiza la situación personal de cada uno para adaptar el proceso de aprendizaje y que todos tenga la posibilidad de estudiar. Por ejemplo, Romina Benítez vive en Colonia Alemana, trabaja en un comercio de artículos regionales todos los días excepto los miércoles y concurre a la escuela en remise, porque no cuenta con otra forma de traslado. Atendiendo a esa situación y al esfuerzo económico que hace, desde la escuela se le dio la posibilidad de asistir dos veces por semana (miércoles y jueves) y el resto de los días recibe contenidos y actividades por whatsapp. Se mantiene siempre en contacto con su docente, quien la guía y evacúa sus dudas y lleva sus estudios al día.

Elias Piana trabaja en un aserradero hasta las 18 horas. Llega a la escuela a las 19 horas (media hora más tarde del inicio de clases) porque no le da el tiempo y allí le preparan el mate para ayudar a mitigar el cansancio.

Otra alumna está embarazada y debe permanecer en reposo, pero eso no es impedimento para que pueda seguir sus estudios. Su esposo, que también está haciendo la primaria, todos los días le lleva las actividades y ella las realiza desde su casa y luego envía a la escuela.

Como éstas hay tantas historias que muestran el esfuerzo y la buena voluntad de toda la comunidad educativa de la escuela para incluir y ayudar a completar la primaria, dando valía a las personas.

ROMINA BENÍTEZ QUIERE SEGUIR SUS ESTUDIOS Y CONVERTIRSE EN DISEÑADORA – ELÍAS PIANA SUEÑA CON SER POLICÍA. AMBOS CURSAN SU PRIMARIA EN LA ESCUELA “CIUDAD DE SAN JUAN”.

¿Qué se estudia, qué se aprende?

En la Escuela 43 se enseña a leer y a escribir (Lengua); a calcular la numeración (Matemáticas), Sociales y Naturales, que son las cuatro materias básicas. También las TIC’s (que es toda la parte de computación), Taller Laboral (auxiliar de carpintería) y Educación Física.

El proceso dura tres ciclos. Al primer ciclo concurren personas que no están alfabetizadas, es decir, que nunca iniciaron la primaria. Al segundo y tercer ciclo concurren personas que comenzaron y que por alguna razón tuvieron que abandonar.

Cada ciclo está dividido en módulos, que el alumno debe ir aprobando hasta finalizar el diseño curricular.

La flexibilidad es tal, que una persona puede decidir ingresar en cualquier época del año (noviembre, por ejemplo), porque se lo ubica en el ciclo que corresponde y a partir de ahí deberá aprobar los módulos respectivos para avanzar.

Por eso, “a quienes tienen ganas de terminar la primaria y están dudando, les diría que se acerquen a la institución, que nos cuenten su situación actual y nosotros vamos a hacer lo imposible para ayudarlos a finalizar la primaria.  No hay impedimentos, hay que tener ganas, hay que perder los miedos (de eso nos encargamos las seños)”, concluyó Rosana Confalonieri.

Las puertas de la institución están abiertas de lunes a viernes a partir de las 18,30 horas. Aunque la Escuela se llama “Ciudad de San Juan”, funciona en el edificio de la Escuela Álvarez, en calle Sarmiento 2330 de Chajarí y te brinda la posibilidad de cerrar esa etapa de tu vida que quedó inconclusa.

  • Compartir: