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16 octubre, 2018

¿Maestras eran las de antes?

 

El Instituto de Formación Docente de Chajarí se va adaptando a los nuevos desafíos sociales y trabaja mucho en las relaciones entre el individuo y la sociedad.

 

 

Por Claudia Cagigas

“El dilema que se trabaja con muchos autores es que maestras eran las de antes, porque el rol docente que estaba instituido era homogeneizar al alumno y disciplinar. Ese era el mandato fundacional. Pero sabemos que las sociedades van cambiando y debemos hacernos cargo de la formación de los docentes, de las familias y del niño que asiste. Van surgiendo nuevos cambios, nuevos planes, nosotros tenemos que estar atentos y leer permanentemente. Hoy por hoy la carrera docente es de cuatro años como cualquier profesorado. Es compleja y atiende mucho las relaciones entre el individuo y el espacio. Es decir, desde el primer año las alumnas empiezan a visitar lugares donde no hay una estructura de educación pero se trabaja en talleres, asistencias barriales y la práctica no es la práctica como se entendía antes, que era ir a dar clases. Es decir, antes el alumno terminaba la parte teórica en el Instituto y luego debía ir a la primaria para terminar su formación docente. Hoy empieza desde primer año visitando espacios no formales”, explicó Silvina Hartwig, rectora del Instituto de Formación Docente (IFC) de Chajarí.

 

MARIA SILVINA HARTWIG. Rectora del Instituto de Formación Docente de Chajarí.

 

El IFC tiene una larga trayectoria y su importancia radica en la excelencia y en que no solo estudian personas de aquí sino también de colonias y pueblos vecinos. Silvina Hartwig, recordó en el programa EL ESPEJO (Radio Show) que “fue fundado por las Hermanas Franciscanas de Gante, atendiendo a las diversas necesidades que se presentaban en la comunidad. En 1971, cuando de las Escuelas Nacionales Secundarias dejaron de salir maestras nacionales, comenzó a funcionar el IFD”.

 

Falencias con las que ingresan los aspirantes a docentes

Los nuevos desafíos tampoco escapan al nivel superior. “Así como hay chicos que ingresan al secundario que no manejan la lectura, nosotros también tenemos estudiantes con carencias y déficits. Este año venimos trabajando con tutoras, que son docentes que se han recibido en el Instituto y acompañan el despegue del alumno ingresante y lo sostienen”, manifestó Silvina Hartwig.

 

“Hay un déficit en la lectura, en la interpretación, les cuesta sostener un tiempo de lectura, falta el hábito de estudio, les cuesta las matemáticas, el razonamiento… Entonces tenemos una tutora que acompaña desde la Matemática y otra que lo hace desde los textos y la complejidad académica. En este intento de ayudar sostenemos la calidad educativa porque muchas veces nos dicen ‘uy pero qué pocas chicas se reciben’. Se reciben pocas pero buenas. Un docente tiene que estar bien formado, no puede tener errores ortográficos, debe saber leer de corrido, manejar los contenidos necesarios, es complejo el tema…. Pero con gente comprometida se puede sostener la formación”, aseguró.

 

 

Según la rectora del IFD estas falencias se ven cada vez más, pero permanentemente se buscan soluciones. ¿Cuál es el motivo de estas falencias? “Hay mezcla de todo: escuelas de adultos que en un corto tiempo ya se obtiene un título secundario; después hay otra parte de facilismo de la escuela secundaria, hay de todo”.

 

Por su parte, el Lic. Martín Taborda -integrante del Departamento de Investigación del IFD, agregó: “La población que va a estudiar la carrera docente es compleja. Muchas veces son chicas que no se han podido ir a estudiar, que no está el deseo, que tal vez falta la vocación. Pero más que quedarme con esa parte trato de pensar cómo trabaja el Instituto cuando hay problemáticas y cómo las resolvemos. En el Instituto tenemos trabajo de equipo; hay un contacto entre todos los docentes y ese trabajo da resultado. Hemos tenido chicas que han tenido estos problemas y hoy son excelentes maestras”.

 

“Conocemos a cada estudiantes, cada situación y los profesores son muy comprometidos. Hay muy buenas relaciones humanas y eso es muy importante porque si no tenés calidad humana nada tiene sentido”, sostuvo Hartwig.

 

Tres departamentos trabajan en comunidad en el IFD: Formación de Grado; Investigación y Capacitación. Entre los tres se atienden las necesidades y se buscan las soluciones dentro y fuera de la escuela. Fuera de la escuela, tomando, por ejemplo, diversas problemáticas para estudiar y, a su vez, brindar herramientas a los docentes para desempeñarse frente al aula en cuestiones que no están contempladas en los diseños curriculares.

 

“La otra instancia que tiene que ver con la capacitación, es la organización de las Jornadas de Capacitación Docente, donde se traen conferencistas con trayectoria, con una amplia formación que nos permiten hacernos más interrogantes y seguir creciendo”, concluyó Martín Taborda.

 

Los tiempos han cambiado. A la pregunta si “maestras eran las de antes”, habría que agregar, para reflexionar, cuánto ha cambiado la sociedad, las familias, las instituciones… Sólo así tal vez podamos aproximarnos a una respuesta.

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