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6 septiembre, 2016

“Para llegar uno tiene que frustrase y caer mil veces”

 

Lucía Fresco

 

Por Claudia Cagigas

Frustrarse y caer mil veces, es la clave del éxito para Lucía Fresco, la joven integrante de la Selección Nacional de Voley Femenino (Las Panteras), que nos emocionó en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Es hermosa, sencilla, franca, humilde, muy humana y conocedora de la dicha pero también del dolor físico y emocional. Visto desde afuera todo parecería brillo, fama, reconocimiento, codearse con los más top del deporte mundial; ser elegida como una de las atletas más bellas de Río, una estampa ideal… Pero Lucía comienza a hablar y de golpe derriba el mito, recordándonos que no todo lo que brilla es oro. “El deporte es como la vida misma, para llegar a algo hay muchas cosas poco felices que te pasan. La gente ve el resultado pero no las crisis”, fue lo primero que dejó en claro en el programa El Espejo.

 

Lucía Fresco video 2Nació en Chajarí hace 25 años y siempre tuvo que luchar con su altura o con los efectos que le acarreó: burlas de sus compañeros en la escuela, miradas constantes en todos lados, chistes o preguntas fuera de lugar, pero su instinto de supervivencia pudo más y encontró la salida: el deporte.

 

El bullying y el deporte como salvación

“Siempre fui más alta que mis compañeros, en quinto grado tenía la altura de mi maestra, a los 13 años medía 1,85 y hoy mido 1,95. No la pasé bien en mi infancia, sufría la crueldad del nene de la escuela que te dice cosas y llegaba llorando a mi casa. Gracias a Dios, con el deporte pude encontrar  provecho a mi altura y darme otro valor a mí misma. Con el voley empecé de chiquita en el Club Santa Rosa y ahí se me abrieron los ojos, las puertas y pude ver todo desde otro lado, pude sentirme especial. No es frecuente una chica de mi altura en Argentina y que se interese por el voley, por eso todos los entrenadores tenían la mira puesta porque querían sacarme buena. Gracias a  Dios no dejé, pero siempre voy a tener el recuerdo de lo que sufrí. Hoy en día convivo con la mirada de la gente, se codean, me miran, me paran, me dicen “qué alta que sos, ¿que comés?, ¿que clima hace ahí arriba?”, lo que te imagines… Pero me acostumbré tanto que prácticamente me resbala. Ya no me fijo, ahora reflejo seguridad”.

 

Lucía Fresco en la escuela 1

 

Sin lugar a dudas que la vida no es fácil para una persona que sobresale, en este caso por su altura. Además, casi todo está pensado para gente de menor tamaño: “Todo me queda bajo. Yo voy a un hotel y el espejo está a la atura de mi cuello y todo el tiempo tengo que agacharme para todo”.

 

Lucía Fresco en la escuela 2

 

De todas maneras, lo de Lucía no es un lamento sino un mensaje de aliento para personas que atraviesan por similar situación. “Me escriben muchas chicas que están pasando por lo mismo y trato de alentarlas a que busquen la salida”, sostuvo Lucía.

 

Lucía Fresco Video 1

“Para mí no existe el talento sino el trabajo duro”

Yendo más a fondo, la joven Pantera derribó otro mito. “Nunca fui talentosa, ni buena, ni se veía nada en mí, solo el metro noventa. Y es más difícil coordinar el cuerpo teniendo mi altura que teniendo la altura promedio. Entonces tuve que lidiar con la descoordinación y aprender a dominar el cuerpo. Para mí no existe eso del que nace talentoso o el tocado por la varita; tal vez Maradona y Messi, después todos los deportistas que llegaron a algo pasaron por lo mismo que yo: se levantan todos los días a las 7 a entrenar doble turno; no hay otro secreto que el trabajo duro, la constancia y la perseverancia”.

El salto de Lucía

Lucía tenía 13 años, jugaba al voley en el Club Santa Rosa de Chajarí, cuando un día llegó Julián Alvarez, una persona que se ocupaba de captar chicos y chicas altas de Entre Ríos. Atrás quedaba la infancia y se esbozaba otro horizonte….

 

Lucia Fresco de niña

 

“Quería citarme para una Selección Femenina Menor de ese entonces, pero antes me quería ver por la descoordinación que suelen padecer las personas de mi altura. Me
acuerdo que me llevo al Club Vélez con una pelota y me pidió que haga algo contra la pared para ver si tenía chance. Parece que había logrado dominar un poco mi descoordinación, porque a partir de ahí me empezaron a citar para la Selección Entrerriana, para la Selección Argentina y así pude dar un salto”, recuerda.

 

La partida de Chajarí

Se fue de Chajarí cuando terminó la secundaria. Se fue a jugar a Boca, pero desde hacía tiempo viajaba por todos lados con la Selección Entrerriana y Selección Argentina de Voley.

 

Lucia Fresco 2

En Boca jugó cuatro años y ganó dos Ligas Nacionales. “Y en algún momento entendí que era el momento de abrir las alas… me fui a jugar a Alemania, donde estuve dos difíciles años porque no tenía a nadie, estaba lejos de mi país y poca gente hablaba el inglés. Además las alemanas eran muy cerradas y no había forma de integrarme. La pasé muy mal. Al tercer año me lesioné el hombro. Luego jugué dos años en Italia”, sintetizó Lucía sobre su carrera.

 

“Necesito creer un poco más en lo que puedo hacer”

La mente puede ser una gran aliada o una gran enemiga en el deporte.  “En mi caso la mente es una cuestión pendiente a trabajar, tengo que contactarme con algún psicólogo deportivo porque se nota la debilidad mental en algún momento del partido y uno lo sufre… Necesito creer un poco más en lo que puedo hacer”, confesó sin vueltas.

 

Lucia Fresco 20

Según ella misma reconoce, su debilidad comenzó cuando se operó el hombro. “Ese fue un quiebre en mi carrera. Desde ahí, siempre que en un partido algo me sale mal, automáticamente entro en círculo de pensamientos negativo y eso es lo que debo revertir.  Pienso “seguro que ahora la pelota se me va afuera” y se me va, hasta que no sé cómo por ahí logro revertir la situación. Por ejemplo, en Río empecé jugando no tan bien el primer partido, jugué mal los siguientes y en algún momento me salió el pensamiento positivo y tuve un muy bien partido contra Japón”.

 
El Ace Olímpico. Fue terrible
!!!

Lucía Fresco 23

“Voy a confesar a los que juegan al voley y me van a querer matar!”, bromeó Lucía entre risas y emoción. En ese saque dije “que pase, que pase, solo quiero que pase”. Veníamos perdiendo contra Japón, llegamos a estar iguales y no podía errar… Quería que pase la pelota, no me importaba si la regalaba, solo quería que pase! Y esa pelota cayó tan de repente, que fue un ace olímpico! No me lo esperaba!!! Y el abrazo final… fue tremendo. Haber ganado un partido y llevarse eso, es muy fuerte”, contó aún saboreando aquel momento.

 

El futuro de Lucía

Lucia Fresco 1

Lo ha dicho varias veces… a pesar de haber participado en esta vidriera importantísima que son en los Juegos Olímpicos, Lucía Fresco por el momento no tiene club para jugar. Luego de las Olimpíadas descansó unos días en Chajarí y por estas horas retornará a Boca a retomar las prácticas hasta que se defina su futuro.

 

Gracias Lucia por los innumerables mensajes que nos dejaste, gracias por tu sinceridad absoluta y, fundamentalmente, por mostrarnos el lado más humano de una mujer que sobresale en el deporte y en la vida, por la garra que le puso desde niña. Tu ejemplo seguramente alentará a muchos. Una PANTERA con mucha garra, sin lugar a dudas!!!!

 

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