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29 octubre, 2016

¿Leales a qué?

lealtad-peronista

 

Por Claudia Cagigas

La palabra lealtad tiene un enorme peso en nuestra sociedad, en nuestra vida y muchas veces se confunde con obsecuencia. Pero ¿qué es ser leal? ¿se es leal a determinados principios o a una persona? El diccionario de la Real Academia Española define la palabra como el “cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad, las del honor y hombría de bien” y también como “amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo”. En esta última acepción la comparación me hace ruido, porque la gratitud del perro o el caballo no está sometida a la razón sino a las experiencias vividas. ¿Será que en el ser humano también es así?

 

El 17 de Octubre es considerado el Día de la Lealtad Peronista. ¿Por qué? ¿Qué pasó ese día? ¿Qué reminiscencia trae al presente? William Mela es profesor de Historia. Como primera medida dejó en claro que el 17 de octubre de 1945 es una fecha simbólica para muchos y controversial para otros, porque “fue el día en que la clase obrera reivindicó a Perón; aquel que desde el Estado había trabajado en pos de los derechos de los trabajadores”. Perón estaba preso en el Hospital Militar y a pedido de la gente que no se iba de la plaza, tuvo que ser traído por el Presidente Farrel para que hable. Y habló con el corazón.

Para comprender qué pasó aquel 17 de octubre de 1945 “es esencial interpretar cuál era la situación de los trabajadores antes de la llegada de Perón a la Secretaría de Trabajo y Previsión. Tenemos el golpe de Estado de 1930, el cambio de modelo económico, el proceso de sustitución de importaciones, la industria incipiente que se comenzó a consolidar en la Argentina y una clase obrera desorganizada. Paralelamente aparecieron las organizaciones sindicales como la CGT, pero siempre controlada por sectores comunistas o socialistas que estaban más interesados en las intervenciones de la Unión Soviética y no tenía gran peso. Generalmente aquellos sectores que sí intervenían en la economía de manera directa tenían mucha representación, por ejemplo La Fraternidad, el gremio de ferrocarril. Esos eran puntos neurálgicos de la economía porque paraba el ferrocarril y los medios de transportes hacia el puerto de Buenos Aires quedaban suspendidos. Desde la década del 30 hasta el golpe del 43 la oligarquía volvió al poder e instauró un sistema político nefasto, la década infame”, explicó William Mela.

 

En este contexto, “la clase obrera encontró en 1943 y bajo la figura de Perón, a un personaje que empezó a escuchar y a reivindicar la lucha que tanto venían reclamando. Después llegamos a 1946 y vimos cómo logró ese apoyo popular desde la Secretaría de Trabajo y Previsión por el reconocimiento constitucional de los derechos de los trabajadores”.

 

En la reivindicación de los trabajadores, Perón se ganó la enemistad de los sectores industriales que comenzaron a presionar. Luego fue obligado a renunciar, apresado y “la clase obrera advirtió que era el momento de defender a la persona que había velado por sus derechos” y eso es precisamente lo que hicieron el 17 de octubre de 1945.

 

17-de-octubre

Volviendo al planteo original, William Mela acotó: “Lo primero que tenemos que preguntarnos es ¿somos leales a las ideas o a las personas? ¿Somos leales a la figura de Perón? -Perón dejó de existir en 1974-”. También hay que tener en cuenta que “la sociedad del 50, del 70 no es la misma que la del 2016 y es importante considerar al movimiento peronista como un partido donde comulgan muchos movimientos”. El problema es que “a veces los movimientos van tomando más importancia que el mismo partido y como dice Julio Bárbaro en su libro Pasiones Razonadas, el partido se transforma en una estructura electoral. Y los movimientos dentro del partido utilizan a las estructuras partidarias para llegar a las elecciones”.

“Esas lealtades a las personalidades nos llevan a cometer algunos actos de omisión graves”, sostuvo Mela. “En mi caso, que soy reconocido militante peronista,  soy leal a las ideas no a los personajes y cuando he tenido que confrontar lo he hecho”.

 

En el mismo sentido, consideró que “muchos de los militantes actuales se arrimaron al justicialismo quizás por movimiento contemporáneos que enarbolan las banderas del justicialismo, como el kirchnerismo”. Entonces, “para los compañeros kirchneristas que se acercaron al justicialismo desde este movimiento, tal vez la lealtad es hacia los líderes que los arrimaron a esta idea de justicia social. Ahí es cuando aparecen lealtades a personajes que se superponen a ideologías. Julio Bárbaro dice que en estos partidos de la actualidad, los obsecuentes se superpusieron sobre las ideas y eso es gravísimo”, sostuvo William Mela.

 

Las lealtades a las personas o personajes políticos tienen mucho que ver con la maldita grieta zanjada en Argentina, porque por ser leales a una persona  que acierta pero que también comete grandes errores –como todas- e incluso gravísimos actos de corrupción, empañamos las ideas. El fanatismo, la obsecuencia no construyen. Construye la razón, el juicio crítico, el poder plantarnos y decir “esto esta bien” y “esto está mal” más allá de las lealtades personales.

 

La historia no es nueva, ni propia de nuestra época… ¿nos seguirá pasando?

 

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