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11 mayo, 2016

La palabra que faltaba

Por Cecilia Capovilla
Semanas atrás veíamos como la empresa constructora encargada de la obra del Nuevo Templo de la Parroquia María Auxiliadora, tomaba posesión del terreno y comenzaba con las primeras tareas. Un patio vallado, árboles en el piso. A partir de allí un grupo de vecinos, preocupados porque a los niños del jardín de la escuela María Auxiliadora se les quita parte del patio, realizaron una nota haciendo que este reclamo llegue nuevamente a los oídos del Obispo y de la ciudadanía toda.

Hasta el sábado 27 de febrero, las voces de las personas que integran la comisión Pro Templo de María Auxiliadora y el Padre Jorge Charreun, no se habían hecho escuchar. No contestaban a las preguntas de un pueblo que quería saber por qué. Pero ese día, el Párroco Jorge Charreun, junto a personas integrantes de los distintos grupos de María Auxiliadora, estuvieron en el programa El Espejo y pudimos escuchar la palabra que faltaba, los argumentos que defienden la obra y por qué es tan necesaria la construcción de un nuevo templo.

Según el Padre Jorge
 
“Decidimos dejar pasar un tiempo para contestar, nos pareció prudente no hacerlo en ese momento. Cuando mucha gente cuestiona, hace planteos, les respondo: hay que conocer, hay que estar adentro de la Institución. Porque muchas veces juzgamos a la Iglesia desde afuera y desconocemos sus necesidades, la obra que se lleva adelante”, comenzó diciendo.

“Hay que aclarar que no todas las maestras están en contra, que son muy pocas, y que les queda patio a los chicos; justamente atendiendo a esta necesidad es que se elige un proyecto bajo suelo para que no quite aire y para que no quite luz”, argumentó el párroco, al mismo tiempo que subrayó: “la gente opina sin saber, desconociendo el proyecto sus objetivos y lo que se busca lograr con él. Hoy los chicos tienen patio, les queda lugar a pesar del vallado y del trabajo que se está haciendo en el lugar”.

El deseo del Nuevo Templo estuvo siempre, en la Parroquia había un proyecto que iba desde el templo actual hacia el Instituto María Auxiliadora. Este proyecto ocupaba todo el patio del jardín e inclusive el jardín. “Nosotros optamos por otro, justamente atendiendo a la necesidad del espacio del jardín”, aseguró.

Haciendo un poco de historia, manifestó que “generalmente, en las capillas del campo, el Padre Max hacía un salón muy grande y al lado la capilla, porque la idea era primero hacer un salón se pueda reunir gente, hacer bailes y con eso después construir el templo. San Pedro, San Isidro, son ejemplos de esto. Es más, en algunos lugares todavía se espera la construcción de la capilla”.

¿Es necesario?
 
Quienes asisten asiduamente a la parroquia aseguran que con solo observar la cantidad de gente que participa, uno se da cuenta del espacio que falta. “Hay gente parada en las misas, afuera del templo.  La afluencia de gente durante la semana también es notable”.

En este sentido, el padre Charreun cuenta que en el templo también se realizan las reuniones de grupos, ya que las aulas no alcanzan. “De lunes a sábados, a parte de las misas, hay grupos de oración, la Catequesis Pre Bautismal, la Catequesis. Todos los grupos se distribuyen entre la escuela y el gimnasio. De lunes a viernes no hay más lugar. No hay espacio, las actividades muchas veces se nos superponen y tenemos que solucionar en ese momento. Tenemos grupos de oración que se reúnen a la tarde, de misioneros, de Jesús Misericordioso; pero donde más se nos complica es a la noche, que son los grupos masivos y que pertenecen a la Renovación Carismática”.

Por la Parroquia María Auxiliadora “pasan setecientos adoradores por semana, y además en los grupos de la Renovación pasan quinientas personas por semana. En las misas tenemos lugar para cuatrocientas ochenta personas, y los fines de semana hay gente que se queda afuera y de pie”, indicó.

Por todo, Charreun afirma: “necesitamos un templo más grande, con más dependencias para que puedan funcionar cómodamente más grupos. Es más, no sé si podré ver terminada esta obra porque cuando el Obispo disponga me tendré que trasladar, no estaré en esta comunidad para siempre, pero estamos convencidos que esta obra no es de los hombres, es de Dios y por eso seguimos adelante”.

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