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21 febrero, 2017

Francisco Daudinot, entre los 10 mejores del país

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Por Claudia Cagigas

Acaba de terminar el primer partido. Son las 9,50 de la mañana de este martes 21 de febrero de 2017. La Selección Argentina de Beach Handball le ganó a Ecuador de manera infartante en Paraguay, donde se está disputando el Campeonato Panamericano Juvenil de Balón Mano Playa 2017. Argentina ganó el primero set, perdió el segundo, fueron a shoot out  y nuestra selección triunfó en el último tiro!! Jugando está Francisco Daudinot Reyes, un joven de Chajarí que con sus 16 años la rompe!!!

 

Francisco está entre los 10 mejores jugadores de Beach handball del país. Fue escogido entre 500 chicos que vienen entrenando hace tres años. Ahora forma parte de la Selección Nacional que está participando en los Panamericanos de Paraguay, buscando la clasificación para el Mundial de África. Minutos antes de partir para cumplir su sueño, dialogó con EL ESPEJO y dijo: “Estar en esta etapa es una locura, yo por ahí no caigo, mucha gente me dice sos un grosso, mirá lo que lograste sin tener un lugar en Chajarí para entrenar… te esmeraste, pudiste… Pero no caigo mucho porque voy y hago lo que me gusta: jugar al handball; más adelante tal vez me ponga a pensar en la dimensión que tiene todo esto”.

 

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Cuando nos encontramos tenía las valijas listas (eso dijo, aunque su madre no estaba del todo convencida), la guitarra sobre una silla y una velita prendida vaya a saber por qué. Era tarde en la noche pero, como muchos adolescentes, tenía el gorrito puesto con la visera para atrás. Me invitó a pasar y se acomodó en un sillón, muy tranquilo, muy sencillo, muy él mismo.

 

“Juego al básquet desde los 3 años y lo sigo haciendo. Con el handball empecé en el Colegio Marista, en primer año de la secundaria y me gustó. Me acuerdo que con el equipo mirábamos videos y nos poníamos con una pelota chiquita contra un paredón a tirar como lo hacían los jugadores y así lo llevábamos a la cancha. Dibujábamos nuestras jugadas en papel, mezclando un poco de básquet. Yo no podía entrenar handball a diario porque mis turnos eran dos veces por semana en Educación Física y si no había clase no podía entrenar. Entonces mi sacrificio era doble: ir al gimnasio o salir a hacer algo que me sirva para el deporte. Después, cuando me llaman a concentraciones, sabía que tenía que sacrificarme el doble de los chicos que entrenaban a diario desde chiquitos. Era una ventaja que yo les daba pero a la vez me motivaba para seguir creciendo”, recordó.

 

Evidentemente la disciplina, la conciencia del esfuerzo necesario para “crecer”, Francisco las tenía incorporadas desde hacía tiempo, desde siempre tal vez… Sin lugar a dudas su mente fue la que tiró para arriba.

 

Pero, ¿entrenaba su mente o era algo innato al igual que su carisma motivador? “Las primeras veces que me llamaron a entrenar, sea a Córdoba o a Buenos Aires, me ponía nervioso porque era mi primer roce con jugadores que jugaban todos los días y a nivel alto. Ahora intento ir con la mente fría sin pensar en si me equivoco o no me equivoco, intento pensar que me va a salir y generar confianza con los chicos que estén en la concentración, porque al darles confianza en la cancha ellos me la dan a mi; así se disfruta más y no te sentís tan presionado para jugar”, respondió claramente.

 

“No sé en qué momento empezó eso de generarme estas situaciones en mi mente. Siempre digo que si se quiere se puede y así me mantengo motivado a mí mismo y a los que me rodean”.

 

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Quedar entre los 10 mejores del país no fue fácil. Para lograrlo, Francisco Daudinot Reyes tuvo que entrenar duramente en el CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo ubicado en Buenos Aires). “Es un entrenamiento donde tenés que esforzarte física y mentalmente todo el tiempo, ahí tenés que ejercitar tu mente y tu cuerpo en un campus de diez días. Había 530 chicos de todo el país y de todas las disciplinas que van a participar de los Juegos Olímpicos.  El primer día que entrenamos hicimos físico en la arena dos horas, luego corrimos cinco kilómetros en la pista de atletismo y después hicimos musculación en el gimnasio. Todos los días era así. Sabíamos que había 20 chicos que querían quedar en la selección y eso nos mantenía preocupados, motivados pero con ganas de dar todo”, comentó.

 

Cuando le dieron la noticia de que esta dentro de los elegidos, una fuerte descarga eléctrica corrió por todo su cuerpo… Los nombres iban pasando en cámara lenta por su mente, aunque el entrenador los leía de corrido. Tuvo que esperar recién al octavo lugar para escuchar el suyo y ahí sí… ”Cuando me nombran sentí una electricidad en todo el cuerpo, una felicidad, fue como que me sacaron como cuatro mochilas de encima porque el peso era terrible”.

 

Francisco una vez más puso a prueba su frase. “Si se quiere, se puede”. Claro que para ello trabajó duro, durísimo.

 

En ningún momento se olvida de agradecer a quienes a diario lo apoyaron y apoyan para recorrer el camino. “Quiero agradecer especialmente al Colegio Marista, a los profesores José Luis Malgarín y Sandra Fabrello, a mi madre, a mis tíos, a mi familia, a mis amigos, a mis profes del gym, a mi club y a Chajarí. Sin ellos no habría llegado a este lugar”, subrayó muy especialmente.

 

Esta mañana tuvimos una prueba más del esfuerzo de todo el equipo de Beach Handball Argentino. Bien Francisco, bien chicos!!! Gracias por representarnos y por emocionarnos a la distancia!!!! Y gracias, fundamentalmente, por el ejemplo motivador.

 

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