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11 mayo, 2016

Fibromialgia, dolor de mujer

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Por Claudia Cagigas

¿Te sentís extremadamente cansada, con dolor en todo el cuerpo; sufrís vértigo, insomnio, contracturas, problemas en los intestinos o en el aparato ginecológico? ¿Nadie ha podido darte un diagnóstico certero, a pesar de que visitantes muchos especialistas y contás con una colección de estudios que aseguran que “no tenés nada”?  Muchas mujeres atraviesan por esta situación y a veces son tildadas de neuróticas, histéricas; pasan gran parte de su vida incomprendidas y sufriendo en soledad. Afortunadamente hay un diagnóstico para todo

esto, aunque a muchos médicos suele pasárseles por alto: FIBROMIALGIA.
La historia de Negrita Passarello de Brarda
Docente jubilada y madre de cuatro hijos varones, Negrita Passarello convivió años con los terribles dolores que causa la fibromialgia y durante años estuvo sin diagnóstico. El sábado 18 de septiembre de 2010, en el programa El Espejo –que se emite de 9,30 a 11,30 hs por Radio Show Chajarí-, dijo: «Pasé muchísimos años con fuertes dolores de cabeza, de huesos, visite especialistas de todo tipo, nadie encontraba nada; los dolores seguían y el cansancio era cada vez peor. Yo seguía con mi vida, con el trabajo pero sentía que no aguantaba más. Después de visitar todos los especialistas fui a un clínico, llegue a lo de la doctora Gabriela Brarda y para mi fue un antes y un después».

–         ¿Todos los días sentías este dolor y ese cansancio?
–         “Yo arrastraba el cuerpo. Me levantaba cansada, seguía cansada, me acostaba cansada, me dolía la cabeza todos los días de mi vida, tomaba Migral de mañana y de noche y vivía en base a calmantes y a hacer el esfuerzo por levantarme y hacer las cosas. Todos decían que lo mío era emocional y yo seguía cansadísima. Me preguntaban de qué sentía tanto cansancio y no lo sabía. Hacía el trabajo de la casa y me cansaba enormemente. Entonces tenía que luchar contra lo que sentía, a veces sintiéndome culpable porque no podía explicar por qué me pasaba eso. En cambio, cuando me diagnosticaron la enfermedad no solo que mi vida cambió porque los dolores cesaron, sino también porque podía explicar lo que me pasaba.

Como todas las pacientes con fibromialgia, Negrita considera que lo que más le jugó en contra fue su personalidad «autoexigente, controladora y perfeccionista». Pero asegura que desde que fue medicada prácticamente no volvió a dolerle la cabeza y le desapareció el dolor en la espalda. «Ahora puedo andar tranquilamente haciendo cosas mas livianas, porque también aprendí a manejarme con el esfuerzo físico y con las emociones para evitar los picos de dolor»..

La historia de Rosita Fochesatto de Piana
Rosita Fochesatto también es docente jubilada,  madre de tres hijas y paciente fibromiálgica. Sobre sus años de padecimiento cuenta: «Hace muchos años –tal vez 25- que sentía dolores cervicales, contracturas, pero nadie me decía por qué. Después empezó el insomnio, trataba de tomar algún sedante, algún calmante para estar bien, para sonreír; usaba como una máscara de bienestar, de felicidad, de tranquilidad de que todo estaba bien y luego trabajaba todo el día. No me molestaba trabajar, el asunto era que a la noche no me podía dormir por más que estuviera muy cansada. Tal vez dormía 20 minutos y después sufría de insomnio hasta las 3 de la mañana y amanecía como que me hubiera machucado todo el cuero. Tal vez influía mucho la parte emocional, las autoexigencias en todo sentido».

Durante 25 años  o más, Rosita vivió de esta manera hasta hace poco menos de un año, la doctora Brarda descubrió que padecía fibromialgia. «Me medicó, me envió a yoga y les puedo asegurar que al otro día yo ya me sentía otra persona porque tenía un diagnóstico y una solución. No es que los dolores se fueron de un día para otro sino que hay que trabajar mucho, sobre todo en los cambio de actitud. Yo me doy cuenta que cuando mi parte emocional sufre un bajón, comienzan los dolores, por eso tengo que controlarme», aseguró.

La enfermedad
En su libro “Fibromialgia, dolor de mujer”, el médico uruguayo Uboldi aborda esta enfermedad y explica que el 90 % de las personas que la padecen son mujeres. Por su parte, la doctora Gabriela Brarda, explicó que las personas con fibromialgia «generalmente llegan  a la consulta con la bolsita de estudios luego de haber deambulado por muchos especialistas; tiene mucha angustia y el común denominador de todas ellas es la frase “me duele todo y estoy cansada” sin que haya un esfuerzo físico que justifique tal cansancio”.
Brarda sostiene que todas padecen estrés crónico desde hace muchos años –algunas desde la infancia- y si uno indaga en su vida encuentra historias duras: abandonos, fallecimientos y una personalidad autoexigente. “Son mujeres hiper responsables y muy bondadosas!, agregó. “Hace tres días tuve en la tarde tres o cuatro pacientes: una de ellas había perdido su mamá a los 15 años y se tuvo que hacer cargo de sus hermanitos que terminaron en un instituto de menores; otra también había perdido a su mamá a los 15 y luego quedó viuda a  los 39.  Son historias de abandono y de estrés crónico, de pérdidas y de responsabilidades tempranas», sostuvo.

Los datos coinciden con los aportados en la obra de Uboldi, quien caracteriza a estas mujeres como autoexigentes, responsables, perfeccionistas y de baja autoestima en el ciento por ciento de los casos. Pero también las describe como hiperactivas, hiper vigilantes y con incapacidad para el disfrute.
El diagnóstico
No hay un análisis específico para el diagnóstico. Sin embargo éste se realiza «tocando puntos específicos en el examen físico», explica Gabriela Brarda. A estos puntos dolorosos se suman «otros síntomas relacionados con los intestinos, con el aparato ginecológico, con el aparato urinario y con contracturas».
De todas maneras el diagnóstico no es sencillo, «lleva una o dos consultas para descartar otras enfermedades como por ejemplo una artritis reumatoide o un hipertiroidismo, entre otras». Para esto «la paciente se tiene que hacerse unos análisis de rutinas. Pero, a su vez, la fibromialgia puede acompañar otras enfermedades reumatológicas: un lupus o una artritis reumatoide, entonces el tratamiento es más difícil», comentó la profesional.

El tratamiento
Brarda insiste en el tratamiento interdisciplinario de esta enfermedad. Porque como en la base de esta dolencia hay estrés temprano y cuestiones psicológicas no resueltas, más allá de los medicamentos se requiere de otras alternativas: terapia psicológica, actividad física suave, kinesiología, yoga, meditación y todas aquellas terapias que puedan ayudar a trabar no solo con la parte física sino también mental y espiritual.
Graciela Varini es kinesióloga y profesora de Educación Física. Coincide en que «la fibromialgia es todo un desafío al que hay que atacar con un equipo interdisciplinario, porque para que la paciente pueda salir adelante debe involucrarse la parte física, mental y espiritual». Desde su experiencia personal, cuenta que al consultorio las pacientes llegan con dolores en todo el cuerpo y con una carga emotiva importante porque, además de luchar con su propio dolor físico, «deben luchar con un entorno familiar que no las entiende» y que continuamente se ven asediada por la pregunta: ¿por qué estás tan cansada si no hiciste nada? “Entonces se hace un círculo vicioso y el dolor es cada vez mayor”, asegura.

Como kinesióloga manifiesta que hay una serie de alternativas a aplicar: termoterapia con infrarrojos, masajes muy suave y muy relajantes deslizando la mano sobre las zonas muscular muy doloridas… Y como profesora de Educación Fìsica señala que los ejercicios suaves y sin estiramientos pueden ayudar, así como también los movimientos suaves en agua de 31 a 32 grados en adelante.
María Isabel Galarza y Herrera, también docente jubilada e instructora de Yoga, cuenta que yoga puede aportar un granito de arena al tratamiento de la fibromialgia porque es un trabajo de toma de conciencia donde cuerpo, mente y espíritu tienen que ir juntos y en la misma dirección.

En el mismo sentido, celebró que actualmente “las mentes se están abriendo a hacia un enfoque más holístico, más interdisciplinario». También recordó que «antes nunca se hablaba sobre todo lo que pesan las cuestiones emocionales en nuestra vida» y se inculcaba el “no llorar para evitar mostrar debilidad”.
«Yoga es tratar de sacar de adentro hacia fuera las cosas que nos angustian, porque si uno sigue guardando, sigue acumulando y en un momento dado aparecen problemas de huesos, problemas de columna, problemas de piel, erupciones… Son problemas emocionales que vamos guardando y no nos permitimos sacar desde el fondo del alma», explicó María Isabel Galarza y Herrera.

En definitiva, en el fondo de la fibromialgia hay un sustrato emocional no resuelto, tremendas cargas emotivas, situaciones de estrés crónico y un sin fin de autoexigencias acumuladas a lo largo de años.

Un tema para empezar a pensar y revisar nuestras vidas… ¿no te parece?

Notas realizadas en el programa radial El Espejo (Radio Show Chajarí), el sábado 18/09/2010

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