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8 diciembre, 2021

Despedidas y fiestas de fin de año: cómo evitar los excesos

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¿Por qué comemos tanto y no podemos parar?, ¿Por qué nos sentimos mal y, sin embargo, al otro día seguimos comiendo desmedidamente?, ¿Es posible poner un freno al exceso?, ¿Qué herramientas podemos utilizar? En esta nota, la psicóloga Rosana Percara responde estos interrogantes.

ROSANA PERCARA. LICENCIADA EN PSICOLOGÍA.

Por Claudia Cagigas

Diciembre viene cargado de despedidas y fiestas donde, de manera inevitable, hay comida, mucha comida y bebidas alcohólicas también. En medio de tanta celebración ligada a la ingesta, es muy difícil evitar los excesos, el impacto negativo en la salud física y emocional y el malestar. Por ello, en el programa EL ESPEJO (Radio Show Chajari), charlamos con la psicóloga Rosana Percara sobre cómo evitar los excesos.

Adicción a los excesos

El no poder controlar los excesos es un problema que aqueja a la mayoría de las personas, aunque a algunas más que a otras. Eso se llama “adicción a los excesos”, dijo Rosana Percara.  “Siempre le digo a los pacientes que miren a los niños: ellos comen y se van a jugar; ponen el foco en el juego, en la diversión y nosotros hacemos al revés, ponemos el foco en consumir grandes cantidades de lo que sea, en lo que nos hace mal”.

¿Por qué nos pasa esto? Porque “la comida, a nivel cerebral, provoca el contacto con un centro de placer, como la cocaína, la marihuana, el tabaco y demás. Entones es inevitable que la comida nos provoque placer, el tema está en aprender a auto limitarnos porque cuando nos acostumbramos a conectar con el placer consumiendo demás, quedamos atrapados en un círculo vicioso. Aprendimos que en las fiestas hay que excederse, hay que comer de todo y en grandes cantidades. Esos son hábitos. Ahora tenemos que desaprender esos hábitos que nos dañan y aprender a comer, pero pasándola bien”.

La intoxicación orgánica y el malestar

Las grandes cantidades de alimentos y alcohol provoca intoxicación orgánica y, por si fuera poco, no damos a nuestro organismo el tiempo necesario de recuperación. “El problema no es sólo que engordamos, sino todo lo que provocamos a nivel físico: ganas de estar más sedentario, malestar, descomposturas… Esa gran cantidad de comida que ingresa provoca un bienestar efímero, pero después, a nivel orgánico y anímico causa malestar. El famoso ataque de hígado, la resaca de la que nos reímos porque socialmente está naturalizada, es una intoxicación orgánica. Si hacemos una comparación, una intoxicación a nivel anímico es el estrés: estamos haciendo más de lo que nuestro psiquismo soporta y entones nos duele la cabeza, sentimos que no damos más, estamos irritables. A nivel físico, cuando estamos intoxicados aparece el ataque de hígado, nos duele la cabeza, aparece la resaca y el malestar físico. ¿Qué está pidiendo el organismo? Descansá, dejá de comer de esa manera. Pero seguimos…”, reflexionó.

“Comemos por hábito, no para llenar ningún vacío emocional”

A pesar de su formación psicológica, Rosana Percara no vincula la adicción a los excesos de comida con ningún vacío emocional, ni trauma, ni nada parecido. Por el contrario, opina que “lo hacemos por hábito” y que somos expertos en encontrar excusas para todo.

“Los grandes somos ‘divinos’… Decimos ‘estoy picoteando para llenar un vacío o porque estoy ansiosa o porque me peleé con mi marido… mentira, no estás ansiosa, estás picoteando porque te gusta, no hay nada más atrás. Picoteás porque tenés la comida adelante. Entonces correte y seguí charlando con tus tías, con tus primas… Correte a un metro y medio de la comida, no la tengas al alcance… “, aconsejó.

Hidratarse para no confundir hambre con sed

Otro de los tips que recomendó es estar lo suficientemente hidratado para no confundir el hambre con deshidratación. “A veces, cuando la persona tiene mucha sed, el cerebro come por sed y no por hambre; se confunde. Por eso insistimos en la hidratación adecuada ya que disminuye mucho la ansiedad y aplaca las ganas de comer. La hidratación es con agua, no mate. El mate no reemplaza al agua. Tomá todo el mate que quieras, pero no dejes de ingerir dos litros de agua por día”.

Selección y planificación

Dos criterios muy importantes a la hora de ingerir alimentos y/o bebidas alcohólicas son selección y planificación. “Seleccionar es decidir qué vas a comer porque, si la mesa es muy abundante, no podés comer de todo. Planificar es decidir cuánto vas a comer, en qué cantidad vas a parar para evitar el exceso”.

El gran problema de la mayoría de las personas es que no seleccionamos ni planificamos, queremos comer todo, probar todo; más en estas fiestas en donde la variedad de comidas es muy grande.

Otro tip a tener en cuenta es, en la medida de lo posible, “organizar, charlar con la familia para que las comidas sean menos variadas”, expresó Rosana Percara.

La autoregulación

Hay que aprender a autolimitarse, aunque no es tarea sencilla. “Los seres humanos nacemos y nos regulan desde afuera, aprendemos el NO porque de afuera nos dicen NO todo el tiempo. Entonces el límite viene de afuera. Pero tenemos que ir logrando la autoregulación, tenemos que aprender a ponernos límites nosotros mismos”.

El exceso de comida tiene que ver con no escuchar al cuerpo

El exceso de comida tiene que ver con no escuchar al cuerpo. “Hay mucha disociación entre lo emocional, lo corporal, lo psíquico. Entonces todo lo que venga del cuerpo a veces no lo escuchamos, a no ser que aparezca el malestar”.

¿Por qué nos cuesta menos sentir el malestar que el bienestar? Justamente porque no estamos conectados física y emocionalmente. Por eso, Rosana Percara propone empezar a hacer un poco de conciencia, conectarnos con el bienestar”. Este hacer conciente lo que nos está pasando, esta conexión entre lo físico y lo emocional, sin lugar a dudas que nos ayuda a evitar los excesos en el orden que fuere y lograr una vida más plena.

El desafío es importante pero vale la pena.

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