Facundo Reniero: un chajariense que llegó a la cima del Aconcagua

El punto más alto del Aconcagua, ubicado a 6962 metros de altura, es un desafío que pone a prueba cuerpo, mente y espíritu. Facundo Reniero llegó, tras 12 días de montañismo.

EL ACONCAGUA, MENDOZA, EN TODO SU ESPLENDOR.

Por Claudia Cagigas

No se queja ni considera que haya hecho algo “del otro mundo”, sin embargo, no es usual subir a 7000 metros de altura donde falta el oxígeno, donde la presión sanguínea asciende considerablemente jugando a veces pasadas fatales, donde las temperaturas descienden a 32 grados bajo cero, los pies se congelan, el cuerpo duele, la mente parece delirar y el paso se hace lentísimo. El 28 de diciembre de 2019, Facundo Reniero, un joven de 24 años de Chajarí, llegó a la cima del Aconcagua con otros cuatro amigos, tras 12 días de ascenso. Allí permaneció unos 45 minutos, con una temperatura de 20 grados bajo cero, contemplando el mundo desde las alturas… El objetivo había sido cumplido y los cinco estaban allí, en la cima del Aconcagua -una superficie no mayor a media cancha de fútbol 5-.

FACUNDO RENIERO Y LOS CUATRO AMIGOS QUE LLEGARON JUNTOS A LA CIMA DEL ACONCAGUA, A 6962 MSMN.

Entrevistado en el programa El Espejo (Radio Show), Facundo contó que previo a este ascenso pasó por varias experiencias que lo ayudaron a prepararse: el Cerro Champaquí (Córdoba – 2900 metros sobre el nivel del mar); el Cerro Monturas (Mendoza – 5000 msmn); El Plata (Mendoza – 6000 msnm). Y así fue aprendiendo, hasta sentirse listo para encarar la subida del Aconcagua con un grupo de amigos, sin contratar los servicios de ninguna empresa.

FACUNDO RENIERO: «PARA HACER ESTA TRAVESÍA, PRIMERO TENÉS QUE ENAMORARTE DE LA MONTAÑA».

La montaña por dentro

“Entramos al Aconcagua por Punta de Vaca –ruta 360-. Ahí nos encontramos con vegetación, bosquecitos, lagartijas, subidas, bajadas, llanos, arroyos correntosos de agua helada, precipicios, piedras gigantes, árboles, pájaros, de todo. Durante la temporada turística hay gente que trabaja y vive ahí, pero en invierno el lugar se cierra porque es un Parque Nacional. Hay arrieros, que son los que te suben las cosas en mulas… Nosotros sólo contratamos una mula porque ya llevábamos una mochila de 25 kilos cada uno y 40 kilos de comida”, contó.

MONTAÑA ADENTRO HAY SUBIDAS, BAJADAS, LLANOS, ARROYOS CORRENTOSOS DE AGUA HELADA, PRECIPICIOS, PIEDRAS ENORMES, DE TODO…

Organización, costos y preparación

Para las actividades de montañismo hay dos opciones: contratar los servicios de una empresa que se encargue de casi todo (transportar la carga, encargarse de la comida, armar las carpas, indicar qué hacer en cada situación, asistir al viajero) o tomar la responsabilidad y el riesgo de hacer todo por uno mismo si se cuenta con la experiencia y el coraje necesarios. “La empresa más barata cobra 5600 dólares, casi 400 mil pesos. Es carísimo. Yo, con pasajes desde Chajarí, comida, más algunas cosas que compré, gasté unos 20 mil pesos”, dijo Facundo. “Pero para mí no es mi más ni menos la persona que contrata una empresa, depende de lo que cada no quiera o de su bolsillo. Nosotros lo quisimos hacer de esta manera”.

EL ASCENSO A LA CUMBRE LES LLEVÓ 12 DÍAS Y LA BAJADA DOS.

El ascenso hasta la cumbre les llevó 12 días y la bajada dos días. “La bajada es más rápida porque traes menos carga –consumiste la comida-, el esfuerzo físico es menor, tenés más oxígeno y querés salir cuanto antes”.

FACUNDO RENIERO EN LA CIMA DEL MUNDO: «ADEMÁS DE LA PREPARACIÓN FÍSICA, PARA LLEGAR ES ESENCIAL LA PREPARACIÓN MENTAL».

La preparación requiere “mucho trabajo aeróbico, pero lo más importante es la preparación mental. Yo disfruté de esta montaña, aunque a los 6000 metros me sentí muy mal y me dio ganas de bajar, pero bueno… el autoconocimiento es muy importante y las experiencias anteriores me sirvieron para superarlo”.

Qué comer en la montaña

“Acá empecé a comer menos para no tener hambre allá. Dos días antes del ascenso nos sentamos a planificar, a calcular cuánto íbamos a caminar cada día y lo que íbamos a comer. Fideos con queso, arroz con lenteja, frutos secos, un alfajor por día, un turrón, manzanas y duraznos para los primeros tres días… calculamos todo y llevamos un poquito más por si nos agarraba un temporal arriba y teníamos que quedarnos un par de días más –como sucedió-. Llevamos un mate, un termo, un paquete de yerba y el agua la sacábamos de los arroyos”, contó Facundo.

DOS DÍAS ANTES DEL ASCENSO, EL GRUPO DE AMIGOS SE DEDICÓ A PLANIFICAR Y ORGANIZAR TODO LO QUE DEBÍAN LLEVAR.

La higiene y las necesidades básicas

“En el primer campamento hay una empresa que tiene una estructura –tipo carpa- con un inodoro, pero tenés que pagar. Si no, podés hacer pis en la montaña, pero cuando defecás tenés que traer todo en una bolsa, que cerrás y se lo entregás al guardaparques cuando bajás. Eso no genera olor porque se congela”, contó.

«A 42OO METROS DE ALTURA, UN BALDE DE AGUA CALIENTE PARA DUCHARSE CUESTA 30 DÓLARES».

Si querés darte un baño caliente, a los 4200 metros podés hacerlo, pero “sale 30 dólares” y consiste en “un balde con agua caliente que te lo tirás encima. Un almuerzo, merienda o cena sale 80 dólares. El wi fi también te sale dinero… Yo no pagué esa plata para bañarme porque con el pelo tan largo, un balde de agua no me alcanzaba para nada. No me bañe en los 15 días. Al quinto día me pasé toallitas húmedas y quise volver a hacerlo a los 6000 metros, pero no pude porque se me congelaron las toallitas”.

FACUNDO RENIERO Y UNO DE SUS AMIGOS. «EN LAS CARPAS HACÍA MUCHO FRÍO, PERO EN LAS BOLSAS DE DORMIR NO».

En el Aconcagua, en diciembre, oscurece cerca de las 22.30 horas, pero a las 18.30 el grupo ya estaba cenando y luego jugaban un rato a las cartas. “El sol empezaba a salir tipo 6 de la mañana, nos levantábamos un ratito después, desayunábamos unos mates, un puñado de frutos secos, unas galletitas con dulce de leche, desarmábamos la carpa y empezábamos a caminar. Todo el tiempo es un terreno irregular… En las carpas hacía un frío de morirse; pero dentro de la bolsa de dormir no -mi bolsa es para 40° bajo cero-”.

CAMPAMENTOS EN LA MONTAÑA

El último tramo hacia la cumbre

“El día que hicimos cumbre nos levantamos a las 4 de la mañana, prácticamente no se puede dormir a esa altura, no descansás porque falta el oxígeno, soñás todo el tiempo y por el nerviosismo también. Es el día más importante… Empezamos a caminar hacia la cumbre y a las 6.30 vimos que un hombre cayó, se desplomó, empezó a convulsionar, vino al guía y se hizo cargo, le empezaron a gritar cosas en inglés, el hombre no reaccionaba, nosotros seguimos caminando, lo sentaron, no sé bien qué paso y en ese momento unas 15 personas se empezaron a bajar de la montaña porque esas cosas te pegan muchísimo; pensás que también te puede pasar a vos y no tenés un hospital a 15 minutos y el helicóptero sube hasta los 6000 si hay condiciones excelentes y si no te quedás ahí… El día anterior a un chico le dio un ACV, otro intentó hacer cumbre, pero quedó dormido y al otro día, cuando lo encontraron, estaba casi en coma porque le había dado hipotermia…”.

ACONCAGUA. «EL ÚLTIMO TRAMO ES DURO, MUY LENTO, SOÑÁS TODO EL TIEMPO, FALTA EL OXÍGENO Y LA PRESIÓN SE ELEVA».

El ascenso es duro, lento, “estás en silencio todo el tiempo y tu cabeza está pensando sin parar… Yo no sentía los dedos de las manos, el dedo chiquito no lo podía mover y los pies se me congelaron. Sentía mucho dolor, sentía que si movía los dedos se me podían quebrar…”.

EL 28 DE DICIEMBRE, EL GRUPO LLEGÓ A LA CUMBRE. «ALLÁ NO HAY NADA MÁS QUE UNA CRUZ, PIEDRA, NIEVE, HIELO Y UNA VISTA INCREÍBLE DE LA PARED SUR».

Finalmente, el 28 de diciembre de 2019, a las 13 horas, Facundo Reniero y sus cuatro amigos llegaron a la cumbre del Aconcagua. Estaban emocionados porque habían cumplido su meta, se abrazaron y lloraron… “Allá no hay nada más que una cruz, piedra, nieve y hielo y una vista increíble de la pared sur”.

DESAFÍO CUMPLIDO!

Se cortó el cabello y lo donó para un paciente oncológico

FACUNDO RENIERO. ANTES DEL CORTE DE CABELLO QUE DONÓ PARA UN PACIENTE ONCNOLÓGICO, LUEGO DEL ACONDICIONAMIENTO EN UNA PELUQUERÍA.

Tras dos días de descenso, fue a una peluquería en donde tardaron varias horas en desenredarle su largo cabello y ponerlo nuevamente en condiciones. Luego se lo cortaron para donarlo a un paciente oncológico. “Una persona muy allegada a mi familia tuvo cáncer y yo había prometido que, si se curaba, me iba a cortar el pelo para donarlo”. Con este gesto, concluyó el tremendo desafío, aunque el recuerdo seguramente perdurará por siempre, el cabello volverá a crecer y habrá más montañas por desafiar…

FACUNDO HOY