Florencia Curi cuenta su experiencia con el cáncer y el humor para darle batalla

Ésta es una historia de vida fuerte, pero relatada de una manera diferente porque su protagonista tiene algo que la hace particular: una mirada positiva que le permite poner luz hasta en los momentos más difíciles.

FLORENCIA CURI. La detección precoz del cáncer por estudios de rutina fue clave en su recuperación.

Por Claudia Cagigas

Florencia Curi es muy joven, pero tuvo que pasar por una experiencia que le cambió la vida para siempre: cáncer de mama con un nódulo que comprometía ganglios, una mastectomía completa de la mama izquierda y extirpación de ganglios, rayos, quimioterapia y actualmente un tratamiento hormonal. Pese a todo, nunca perdió el humor y aunque por momentos sintió que “la muerte andaba rondando”, se aferró a la vida pensando en proyectos a futuro, como un viaje a la India que finalmente realizó.

Entrevistada en el programa EL ESPEJO (Radio Show Chajarí), contó que nada le hacía sospechar que algo andaba mal. “Fui a un control de rutina, yo no sentía nada ni palpaba nada. Pero estudio va, estudio viene, apareció algo… El 20 de junio del 2016 me detectaron cáncer. Era chiquito pero muy agresivo por cómo se había ramificado y cómo había afectado a los ganglios. Lo encontramos por pura suerte. Para mí fue todo muy rápido, pero me ayudó el entorno familiar. Mi papá no expresaba nada y mi mamá, que es médica, no sé cómo lo habrá llevado… ella me hizo la anestesia, hoy me arrepiento porque siento que la puse en un lugar tremendo”, contó Florencia.

El humor como una herramienta de sanación

“Siempre traté de tomarlo todo con mucho humor, desdramatizar. Escribí muchas cosas que aún no publiqué, cosas que me pasaron y no podía creer. No sé, por ahí estás haciendo rayos y de golpe y porrazo aparece un montón de gente a analizarte como si fueras una cosa y vos estás desnuda… Yo escribía todo eso porque pensaba que a alguien le iba a servir, pero nunca publiqué nada aún. También me hice una sesión de fotos pelada que tampoco publiqué… en algún momento, cuando lo sienta, lo voy a hacer porque no se trata de belleza sino de lo que cada uno siente, de lo que cada uno puede hacer para salir adelante”.

Entre risas, también recordó que algunas veces especulaba con el hecho de estar pelada.  “Venía en la ruta manejando y me sacaba lo que tenía en la cabeza. Quedaba pelada, entonces la Policía me decía ‘pase pase’… Y mi mamá se agarraba la cabeza …”.

FLORENCIA CURI. «A lo triste siempre lo enfrenté con humor».

De aquel tiempo recuerda que las experiencias fueron muy variadas: buenas, malas, momentos felices y otros muy tristes. “Pero a lo triste siempre lo enfrenté con humor”. El mismo humor que en ningún momento perdió en la entrevista.

Una nueva forma de ver y encarar la vida

“El cáncer te cambia la forma de ver la vida, sentís que las cosas van por otro lado, que lo que creías que era un problema ya no es un problema y te preguntás ¿en qué momento me preocupaba porque el frente de mi casa estaba así? Pero bueno, es como que son muchas cosas y se te derrumba todo”.

El dinero y las diferencias entre el que puede y el que no puede pagar

“Tuve médicos que me trataron con mucho amor y otros con apatía, sobre todo en Buenos Aires. Estando en el Hospital Italiano, con mi mamá no podíamos creer lo que veíamos: hay estudios que te tenés que hacer y si no tenés para pagar, no te los hacen. Así hay gente que se muere en el camino… Te dicen hay que hacer una punción, hay que hacer otro estudio, viene el oncólogo y te dice estoy preocupado por el tiempo que llevamos sin resultados para ya arrancar el tratamiento -porque no te van a dar un tratamiento si no tenés todos los estudios-. Esos eran mis momentos de mayor crisis, porque yo podía conseguir el dinero, pero había gente que no podía. O a veces iba a una quimio y la enfermera era un amor, pero no tenía medicamentos y la obra social no cubría. Esas son cosas que están pasando… Sé que las chicas de AALCEC ayudan un montón y trabajan fuerte para conseguir las cosas que a la gente le falta. Hasta el alojamiento para los que tienen que ir a Concepción del Uruguay… Ellas me dieron mucha contención, fue el único lugar donde me largué a llorar. Pero la familia y mis amigos fueron los pilares fundamentales. Y yo poniéndole humor a todo”.

El momento más duro

“El momento más duro fue cuando no se sabía hasta donde había avanzado el cáncer… Tenía nódulos en los pulmones, nódulos en la cadera y hasta que no se determinase si eso era cáncer no podía tener tratamiento. A mí me preocupaban mucho los nódulos en los pulmones, me estresé con eso, me arrepentí por haber fumado tantos años… Yo ya tenía cáncer de mama y pensaba cuántos días me quedan… cuando sentís que la muerte está dando vueltas, ese es el peor momento. Y te preguntás qué hiciste con tu vida hasta ese momento… Nunca me planteé por qué a mí… sino que me dije ahora hay que ir para adelante. Cuando me informaron que los pulmones estaban bien yo saltaba de alegría, me dijo listo, ahora ya hay tratamiento”.

FLORENCIA CURI. «Mi oncólogo era Dos Santos, el cirujano Jesús y donde mandábamos los análisis Santini. Así que dije de ‘acá algo tiene que salir bien”.

Otro momento complicado que mencionó fue cuando debieron realizarse una punción ósea. “No conseguíamos turno, pero si pagábamos me la hacían al otro día. Dijimos que sí. Ahí nos informaron que, si quería con anestesia general, tenía que esperar un mes más y me preguntaron si me animaba a hacérmela con anestesia local. Mi mamá me miró y me dijo sí, la hacemos… Y fue complicado porque estás muy conciente de todo. Pero yo me reía porque mi oncólogo era Dos Santos, el cirujano Jesús y donde mandábamos los análisis Santini. Así que dije de ‘acá algo tiene que salir bien”.

Un cambio de vida y de alimentación

Luego del cáncer Florencia cambió su alimentación. “No consumo más azúcar, no como más pollo que son hormonados, no como nada que tenga conservantes como los enlatados, trato que sea una alimentación más natural. Sigo comiendo carne porque mi oncólogo dijo que no la deje. Y voy por ese lado. No sé lo que se viene, no tengo idea… hago mis estudios, mis controles y no pregunto nada de lo sigue. No sé si este cambio de vida me va a evitar tener más cáncer. Sí sé lo que puedo hacer hoy: estar mejor, aprovechar todos los momentos que pueda con mi familia y disfrutarlos…”.

Como terapia alternativa apeló al reiki y a la parte espiritual. “Julián Bonelli me ayudó mucho, para mí fueron las experiencias más lindas que tuve cuando trabajamos con él y me formó para que fuera reikista. Ahora sigo ese camino y ayudo a las personas que tienen cáncer. Julián me dijo que ésa también es una forma de sanar yo”, concluyó Florencia Curi.

Luego de la sanación y cumpliendo con una broma que les disparó a sus amigos cuando estaba entrando al quirófano, hace un tiempo viajó a la India. Pero ese es otro capítulo de esta historia, que pronto compartiremos.