Meditar: una forma de rencontrarse a sí mismo usando otra área del cerebro

 

“La meditación es una forma de auto conocimiento. Es dejar de usar los sentidos para mirar hacia afuera y percibir hacia adentro”, dijo Julián Bonelli, instructor en meditación de Chajarí.

 

 

Por Claudia Cagigas

Guardar emociones durante años sin poder manifestarlas; taparlas; meter hacia adentro; no demostrar nada, genera desequilibrio emocional y puede influir en la aparición de enfermedades físicas y/o mentales. Una de las técnicas para conectarnos con nuestras emociones, trabajarlas y liberarlas es la meditación. Julián Bonelli, instructor en meditación, en el programa EL ESPEJO (Radio Show Chajarí), explicó en qué consiste y qué beneficios aporta. 

 

“Meditar es usar los sentidos para percibir el mundo interior. Cuando uno medita hay un cambio de funcionalidad en el cerebro. Comienzan a descubrirse sentimientos, felicidad, alegría, dicha… De alguna manera es cambiar de paradigma porque tiene que ver con algo más profundo, con nuestra conexión con lo divino, con un Dios que no tiene que ver con la religión sino con algo superior”, explicó.

 

¿Cómo hago de meditar?

“Para meditar hay que cambiar el flujo de los sentidos. La energía de los seres humanos está puesta en la superficie del cuerpo físico: sentir, oír, escuchar. Entonces, cuando queremos ir para adentro cuesta, porque encontramos distracciones, ruidos…”.

 

Para quienes han probado cerrar los ojos, serenarse y meditar, habrán experimentado que una de las cosas más difíciles es apaciguar la mente. En este sentido, Julián Bonelli aclaró que “no se trata de dominar la mente sino de encauzarla”.

 

“Me gusta mucho Facundo Mannes. En su libro Usar el Cerebro, él dice que cuando uno se sienta a meditar, deja el cuerpo quieto y la respiración se aquieta, empieza a ver un exceso de energía que usábamos para prestar atención afuera. Entonces, cuando el cerebro tiene un exceso de energía quiere usarla para organizar la vida o resolver cosas pendientes que antes no podía porque no tenía energía. Por eso, la meditación tiene que ver más con cambiar la forma conque está funcionando el cerebro y no con intentar tener la mente en blanco porque eso es imposible. Lo que se trata de cambiar es la parte del cerebro estábamos usando”, sostuvo.

 

 

¿Cómo cambiar la parte del cerebro que estamos usando?

“El subconciente es la parte más vieja del cerebro. Está por detrás y nuestra mente cotidiana tiene que ver con la parte media del cerebro. Esta parte media es la que titula, organiza, pone rótulos. La parte frontal es la más nueva y la que tiene que ver con la meditación y con la contemplación. Ahí es donde uno tiene que llevar la energía para tener paz, serenidad, dicha y esas cosas que no están afuera sino dentro nuestro. La paz que uno está buscando o la alegría están adentro y las encontramos meditando”, aseguró.

 

Meditar bailando, corriendo, caminando…

Todos en algún momentos tuvimos algún momento de meditación porque es innato al ser humano. “Algunos lo logran con actividad física: de pronto se calman o empiezan a sentirse bien bailando, el movimiento de los ojos se calma, el cerebro también. Los corredores buscan lo que se llama la zona; momentos en que se olvidan del cuerpo y sienten una felicidad muy fuerte: el cuerpo queda como en automático y la energía se va al interior”.

 

De todas maneras, dejó en claro que “el camino espiritual no es un circo, uno no está buscando experiencias locas sino ser feliz, tener paz, no estar estresado y todas esas cosas”.

 

Finalmente, comentó: “Mi maestro decía que la mente se parece a un burro, que cuanto más voluntad y energía le ponemos para que haga lo que uno quiere peor es o más se reniega. Por eso los hindúes entendieron la relación entre la mente y la respiración que cambia según el estado de ánimo: cuando uno está triste exhala mucho más y cuando está excitado la respiración se produce más arriba y casi no se exhala. Entonces uno apela a la respiración para calmar la mente; porque no se puede calmar la mente con la mente misma. Hay miles de técnicas para esto”.

 

Lo más recomendable para meditar es “la espalda derecha siempre, porque ahí hay una corriente de energía y si la espalda está doblada no circula adecuadamente; buscar un lugar tranquilo, cerrar los ojos… Lo más difícil es dejar de escuchar el afuera para escuchar lo que pasa adentro. Cuando eso se logra, la energía se va retirando del afuera y va yendo a otra parte del cuerpo”, concluyó Julián Bonelli, instructor en meditación.