Alejandra Martínez: una herida social que aún sangra

Alejandra Natalia Martínez

 

Por Claudia Cagigas

Fue el padrastro, fueron “los hijos del poder”, fueron quienes participaron de “una fiesta privada”, son las tres hipótesis más fuertes que en su momento sonaron para explicar el asesinato de Alejandra Natalia Martínez, ocurrido en diciembre de 1998. Dieciocho años han transcurrido desde entonces… faltan solo tres años para que la causa prescriba y el crimen quede impune… Como es de público conocimiento, luego de un largo proceso judicial hubo un único procesado y detenido, Juan Carlos Ibarrola, padrastro de Alejandra, pero luego, en la instancia de juicio, fue liberado por “falta de mérito”, es decir, el Tribunal entendió que no había elementos suficientes para condenarlo.

 

Julia Isla, mamá de Alejandra, ha transitado estos 18 años golpeando puertas e intentando obtener algún elemento nuevo para aportar a la causa. Muchas son las cosas que le dicen hasta el día de hoy en llamados anónimos o personalmente, pero nadie se anima a arrimar los datos a la Justicia. “Hace casi tres años intenté acercar algo a la causa con abogados nuevos, suponía que tenían una mirada más fresca; conseguí una chica recién recibida, le di el caso para que lo estudie… para que busque en qué fallamos… la causa está abierta, pero necesitamos algo para activarla. Muchas veces me preguntan ‘¿por qué no te presentás de nuevo, por qué no activás la causa?’ Pero para activarla necesito un elemento nuevo que aportar, si no lo tengo, no puedo hacerlo”, explicó Julia Isla en el programa radial EL ESPEJO (Radio Show Chajarí).

 

Elbio Cándarle es autor del libro “Alejandra. El expediente”. Ebio es suboficial mayor retirado de la Policía, fue uno de los peritos que actúo en la causa y luego de muchos años publicó el libro con toda la información contenida en el expediente –además de algunas reflexiones personales-. Para este hombre de la fuerza policial, el crimen no se esclareció porque hubo apresuramiento, porque se trabajó con dos equipos de investigadores los cuales se contradecían unos con otros, porque se dio lugar a cosas irrelevantes y porque no se trató el hecho solo a nivel local. “Me parece que si se hubiera tratado el hecho a un nivel local, sin irnos al FBI, sin irnos a los tratados internacionales, si se hubiera hecho todo con personal de acá, doméstico, con la familia en conjunto sin querer sacar réditos políticos de la causa, se hubiera esclarecido”, sostuvo.

 

Elbio Cándarle – Miriam Bignante

 

En el libro, Cándarle habla de la gran novela policial. ¿Por qué?

“Porque había un oficial jefe, el comisario Luis Beltrán Orbe -subjefe de la departamental Federación-, que me parece se excedió cuando daba la información. Es el que creó la novela, dio mucho información, es el responsable de la catamarquización de Chajarí (dice ‘Chajarí es Catamarca porque veníamos del juicio de María Soledad Morales, con los hijos del poder y todo eso)”.

 

¿Con qué objetivo el comisario Orbes creó esta gran novela policial? “Desde mi punta de vista, político. Estamos en el 98 y en el 99 venían elecciones legislativas y podía haber un posible cambio de autoridades provinciales. Me parece que era un posicionamiento político, había que buscar a alguien, esclarecer el hecho y lo que menos se hizo fue esclarecer el hecho. Como lo digo en el libro, los principales actores de la investigación pasaron a ser actores de reparto… quiso figurar, exaltar su presencia: primero voy yo, primero lo digo yo, yo soy quien manda acá”, asestó Cándarle.

 

¿Cómo llega Orbes a Chajarí y se pone al frente de la investigación? “Él, como subjefe departamental, fue asignado con el jefe de la División Investigaciones, el comisario Diego Ascargorta, intervienen como departamento. Orbes, tengo entendido, pidió ser asignado a la causa. Y Orbes y Ascargorta eligieron a su personal para que trabajen con ellos, por eso el personal de Chajarí quedó excluido de la causa. Nosotros –por el equipo de Chajarí- , teníamos que dar cumplimiento administrativo a lo que venía de Tribunales, oficios y demás. Si hubiéramos juntado los equipos sin darle un tinte político de entrada,  el hecho se hubiera esclarecido”, opinó.

 

Por su parte Miriam Bignante, periodista de Monte Caseros y correctora del libro, reflexionó: “Hay cosas que no fueron tomadas en serio, por ejemplo cuando encuentran el cuerpo de Alejandra tenían que haber esperado la luz del día para levantar muestras y mover el cuerpo. Y las pruebas quedaron en nada. Hubo gente que nunca fue citada a declarar, incluso gente que nunca ni siquiera formó parte del expediente, pero sí tuvo el castigo social como culpable…”

 

En su libro, Cándarle plantea que antes de que llegue el comisario Orbes a Chajarí la línea de investigación iba por un lado (hacia el padrastro) y que cuando llega Orbes va hacia el lado de la droga y se empieza a conformar la gran novela, perdiendo tiempo valioso para esclarecer el caso. En el expediente, algunos amigos de Alejandra reconocen haber fumado marihuana y que la misma joven lo hacía. ¿Pero había otros elementos para ligar el asesinato al consumo de estupefacientes? “En el expediente hay una causa con competencia federal, se elevaron las copias, el Juzgado Federal a cargo del juez Papetti la desestimó porque si bien había declaraciones de chicos que fumaban, compraban porros… no había pruebas suficientes para iniciar la causa…. Ellos fumaban pero no había elementos para vincular la muerte con el consumo o con alguna deuda”, respondió Cándarle.

 

Pilares para procesar a Juan Carlos Ibarrola

En “Alejandra. El expediente”, se mencionan varios indicios que llevaron al posterior procesamiento del padrastro de Alejandra, Juan Carlos Ibarrola. Algunos de ellos son:

  • Vecinos vieron a Alejandra, el sábado que desapareció, alrededor de las 6 de la mañana, a 8 metros antes de su casa.
  • Ibarrola estaba sólo en el domicilio a esa hora.
  • Vecinos declararon que escucharon gritos procedentes del domicilio, que escucharon un golpe seco y vieron a Ibarrola atar algo en la habitación y que luego se retiró del domicilio en su auto. Que fueron a golpear a la casa y nadie contestó.
  • Ibarrola conocía el lugar donde apareció el cuerpo; un lugar perdido en un monte de eucaliptos en Colonia Freitas. Días antes había estado allí con Julia y con otros familiares buscando madera.

 

Julia Isla

¿Qué opina Julia Isla? “Lo que está en el expediente es lo que lleva a la imputación de Ibarrola. Los dimes y diretes de la calle no están… Si me guío por el expediente en sí, hace 18 años que está como está y no nos llevó a nada”, respondió en EL ESPEJO. En el mismo sentido, le preguntamos si considera que Ibarrola pudo demostrar su inocencia. “No. Quedó libre por una buena defensa y por una mala actuación de la Justicia… Para mí hay líneas que no se investigaron y a Ibarrola tampoco se lo investigó bien. La Justicia tiene una gran deuda, no trabajó como debía”, agregó Julia.

 

Finalmente, la mamá de Alejandra sostuvo: “A mi hija la voy a defender y amar más allá de que se haya fumado un porro, más allá de la conducta que tenía, más allá de que si tenía o no buena relación con Ibarrola, que era mi pareja no su padre… por ende, la mañana en que Ibarrola fue preso, le dije: ‘vos ahora me conocés como la mamá de Alejandra, buscate tu familia que te lleve la ropa, que te cuide, porque para mi desde hoy estás muerto. Nunca fui a la comisaría a visitarlo, nunca más entablé un diálogo, de hecho que cuando salió libre me hizo hasta un juicio de desalojo, pero eso no logró moverme del lugar donde me planté desde que desapareció mi hija. Soy mamá de cuatro hijos, tengo una conducta de vida que quizás para otro no sea… cada casa es un mundo… crié a mis hijos trabajando en un galpón de empaque 16 horas por día, sin pedirle un pedazo de pan al propio padre de Alejandra. Siempre me hice cargo de mi vida, de mis hijos y de las consecuencias que tuve. La conducta de mi hija o el pensamiento de mi hija, que yo no lo acompañaba, no importa… acá lo importante es que le quitaron la vida a los 17 años, cuando recién empezaba a vivir”.

 

¿Qué más agregar a todo lo dicho? Los datos son muchísimos, las idas y vueltas también pero, en definitiva, la causa irresuelta de Alejandra Natalia Martínez es una herida abierta en Chajarí; una gran deuda pendiente que tenemos para que Alejandra descanse en paz.